La práctica de aplicar sal gruesa sobre el sustrato de la Sansevieria, conocida como lengua de suegra, se difunde en redes sociales por motivos energéticos, mientras que los botánicos advierten sobre sus efectos en la planta.
La Sansevieria, llamada popularmente lengua de suegra, es una planta común en hogares argentinos por su resistencia y facilidad de mantenimiento. En los últimos tiempos, se difundió la costumbre de colocar sal gruesa sobre la tierra de estos ejemplares, una práctica asociada a tradiciones de purificación energética.
El procedimiento consiste en depositar un puñado de sal gruesa en la superficie del sustrato, rodeando el tallo de manera equilibrada. Según los especialistas en botánica, la sal no aporta nutrientes esenciales para el crecimiento de la Sansevieria. El cloruro de sodio carece de elementos que favorezcan el desarrollo de las raíces, a diferencia de los fertilizantes convencionales.
Los expertos señalan que un uso excesivo de sal resulta perjudicial para la planta, ya que altera el equilibrio químico del suelo y genera deshidratación en el tejido radicular. Indican que la moderación es necesaria para evitar daño irreversible. Quienes realizan esta práctica deben limitar la cantidad y aplicarla solo una vez al mes para prevenir la acumulación de residuos tóxicos en la maceta.
El origen de este hábito se encuentra en la creencia de que la sal actúa como escudo protector contra energías negativas y envidias. Según la tradición, al depositar el mineral en la tierra se crea una barrera simbólica destinada a limpiar el entorno y garantizar la armonía familiar. Este enfoque combina el cuidado de la jardinería con la búsqueda de bienestar integral.
En paralelo, la disciplina del feng shui analiza el papel de la lengua de suegra desde una óptica centrada en la ubicación y la energía dual. Según sus principios, la planta concentra cualidades positivas relacionadas con la protección. Sus hojas largas, firmes y puntiagudas funcionan como un escudo capaz de repeler vibraciones nocivas. Además, la Sansevieria es valorada como aliada en la purificación del aire al eliminar toxinas, lo que según los seguidores de esta corriente optimiza el flujo del chi en el ambiente. La rigidez de sus hojas también simboliza conceptos como determinación, disciplina y enfoque.
El feng shui advierte sobre ciertos recaudos. Por su forma afilada y extremos puntiagudos, la planta puede generar las denominadas flechas envenenadas, un término que refiere a una energía cortante que, según los expertos, interrumpe el descanso. Por esta razón, el consejo principal es evitar colocarla en dormitorios o áreas de reposo. En su lugar, se sugiere ubicarla en entradas, pasillos o rincones con poca armonía, sitios donde su presencia ayuda a disipar energías densas y a equilibrar el flujo vital del hogar.
La combinación de estos cuidados, sumada a la moderación en la aplicación de elementos externos como la sal, permite integrar la planta en la dinámica del hogar sin poner en riesgo su vitalidad biológica ni la estabilidad del ambiente. Especialistas indican que la clave reside en equilibrar la tradición con el conocimiento técnico.
