El bloque Hacemos Unidos por Córdoba cuestionó a la legisladora radical Alejandra Ferrero por la situación de su asesor Omar Manuel Ludueña, imputado y detenido por abuso sexual agravado. Tras los discursos de Facundo Torres y Leonardo Limia, el oficialismo se retiró del recinto e impidió que Ferrero respondiera.
La Legislatura de Córdoba fue escenario este martes de un nuevo capítulo del enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición radical. El bloque Hacemos Unidos por Córdoba (PJ) centró sus intervenciones en el caso de Omar Manuel Ludueña, asesor de la legisladora Alejandra Ferrero (UCR), imputado y detenido por abuso sexual agravado, y acusó al radicalismo de aplicar una «doble vara» en comparación con el tratamiento que dio al caso del exlegislador Ramón «Cañito» Flores.
El jefe de bancada oficialista, Facundo Torres, y el legislador Leonardo Limia (viguista) utilizaron sus cinco minutos de intervención para pedir la reconsideración de iniciativas que apuntaban contra Ferrero. La oposición no aportó los dos tercios necesarios para habilitar el tratamiento sobre tablas. Tras los discursos, el oficialismo abandonó el recinto y dejó la sesión sin quorum, lo que impidió que Ferrero ejerciera su derecho a réplica.
El contraataque del PJ
Torres afirmó que Ferrero y el diputado nacional Rodrigo de Loredo «caranchearon» políticamente con la situación de Flores. «Mientras ellos nos señalaban como lo peor y como el ‘aguantadero de delincuentes’ de la política cordobesa, tenían una situación similar o peor a la de Flores», declaró.
El legislador puso el foco en Ludueña, empleado de planta permanente asignado al despacho de Ferrero, y cuestionó que la oposición radical hubiera demorado, según su planteo, en denunciar la situación. «Durante todos esos días tuvieron la caradurez de apuntarnos con el dedo mientras ellos ocultaban bajo la alfombra una situación similar o peor», sostuvo. Y agregó: «Esa doble vara, ese cinismo, esa hipocresía y esa caradurez de los dirigentes radicales no va a ser tolerada por este bloque».
Limia, por su parte, sostuvo que la UCR se convirtió en «jueza moral» de Flores y de todo el bloque oficialista. «Necesitamos ser congruentes. Necesitamos no tener dos varas para la política», manifestó. En ese sentido, planteó: «Si Ferrero y la UCR entendieron que Flores debía apartarse, renunciar y ser excluido por tener un empleado imputado y detenido, hoy esa misma legisladora tiene un empleado de su oficina también imputado y detenido por abuso sexual agravado».
El cierre de Limia fue: «Continuar sentado como si esta contradicción estuviera saldada equivaldría a naturalizarla». Así justificó la retirada del bloque oficialista.
Ferrero, en el centro de la escena
El proyecto de Limia consideraba necesario que Ferrero mantuviera su apartamiento de la actividad parlamentaria hasta que se esclarezcan las circunstancias vinculadas con Ludueña y que informara cuándo tomó conocimiento de la denuncia contra el asesor radical y militante del espacio de De Loredo.
Ferrero había pedido licencia por un mes, aunque finalmente se apartó durante nueve días. Luego retomó su actividad en comisiones y este martes volvió a ocupar su banca durante las dos sesiones.
El bloque Hacemos Unidos por Córdoba presentó un pedido de informes para reconstruir la trayectoria administrativa y política de Ludueña dentro de la Legislatura: su ingreso, modalidad de contratación, quién solicitó su incorporación, los cambios en su situación laboral y los despachos en los que trabajó. El proyecto sostiene que Ludueña ingresó en 2011 a pedido del bloque de la UCR y que posteriormente pasó a planta permanente por requerimiento del entonces legislador De Loredo. Desde 2024, según los registros invocados por el oficialismo, estaba afectado al despacho de Ferrero.
Con ese argumento, el PJ buscó ampliar el foco: ya no solamente Ferrero, sino también De Loredo quedó incorporado al contrapunto político. El peronismo no le perdona al referente radical el haber fogoneado un juicio político contra la vicegobernadora Myrian Prunotto.
Cinco más cinco y el portazo
El episodio tuvo una previa política. La bancada radical había evaluado aportar los votos para habilitar el debate sobre tablas, pero la posibilidad se trabó cuando, según legisladores no oficialistas, Torres dejó trascender que abriría el debate con su intervención y luego pediría su cierre. «Se picó por eso», resumió un opositor después de la reunión de ayer de labor parlamentaria, donde hubo un cruce entre referentes del PJ y la UCR.
En los hechos, terminó siendo una intervención unilateral del oficialismo. Torres y Limia tuvieron cada uno sus cinco minutos, luego el PJ se retiró y Ferrero quedó sin su oportunidad de responder en el recinto.
Ante la situación, la parlamentaria deloredista utilizó las redes para salir al cruce del embate peronista. Calificó de «cobardes» a los peronistas por no dar lugar a su descargo. «El mismo día en que rinden homenaje a la Convención Constituyente, abandonan el recinto para impedirme hablar y defenderme», cuestionó la radical, quien sostuvo que el oficialismo buscó «silenciarla».
Por otra parte, rechazó la comparación entre los casos Flores y Ludueña y acusó al peronismo de intentar instalar una «falsa equiparación». Según Ferrero, el oficialismo permitió que «asesores condenados continuaran en funciones» y no recurrió a la Justicia, mientras que la UCR «actuó de inmediato» y llevó el caso ante los tribunales. «No podrán silenciarme», desafió, y ratificó su intención de seguir reclamando «transparencia» y levantando la voz «frente a la corrupción».
Antes de que la política volviera a meterse en el barro, la Legislatura había ofrecido una postal completamente diferente: una sesión especial por el 25° aniversario de la última Convención Constituyente de Córdoba, con convencionales invitados y un clima de «amor y paz» institucional. Duró poco. La sesión ordinaria volvió a poner en escena la guerra de los carpetazos, el contrapunto Flores-Ludueña y una pelea cada vez más directa entre el PJ y el radicalismo de De Loredo.
