Un equipo de paleontólogos identificó restos fósiles de una nueva especie de tilacosmílido, denominada Pampaluctor calibar, en los acantilados de Miramar, provincia de Buenos Aires. El hallazgo fue publicado en la revista científica Alcheringa.
Un equipo de paleontólogos halló restos fósiles de una nueva especie de depredador con colmillos en forma de sable en los acantilados de Miramar, localidad del partido de General Alvarado, provincia de Buenos Aires. El descubrimiento fue publicado en la revista científica Alcheringa.
La especie fue bautizada como Pampaluctor calibar. Los fósiles fueron encontrados en un afloramiento de la Formación Vorohué. Según los análisis filogenéticos citados en el estudio, el animal habitó la región durante la transición entre el Plioceno tardío y el Pleistoceno temprano, hace aproximadamente 2.500.000 de años.
Las dimensiones del esqueleto postcraneal recuperado permitieron a los investigadores estimar una masa corporal cercana a los 100 kilogramos. Entre las piezas preservadas se identificaron seis vértebras cervicales, parte de la escápula derecha, el extremo distal del húmero derecho, una porción del radio derecho, un fragmento del fémur izquierdo, parte de la tibia izquierda, dos vértebras caudales y un pequeño fragmento de un hueso distal de la extremidad.
Los autores del estudio explicaron: «A primera vista, el animal podría confundirse fácilmente con un gran felino placentario debido a sus prominentes colmillos superiores, pero en realidad pertenecía a los tilacosmílidos, un linaje extinto emparentado de forma lejana con los marsupiales».
Y agregaron: «Este gran parecido físico constituye un caso emblemático de evolución convergente, donde dos grupos biológicos completamente distantes desarrollan soluciones anatómicas similares ante desafíos ambientales idénticos».
Respecto de las estrategias de caza, los especialistas indicaron que la estructura ósea de las patas delanteras aporta pistas biomecánicas. El espécimen poseía extremidades anteriores robustas y desarrolladas para el agarre, combinadas con patas traseras más cortas. «Esta particular anatomía sugiere que el Pampaluctor adoptaba una técnica basada en la emboscada, forcejeando fuertemente e inmovilizando a sus presas en el suelo antes de propinar la mordedura mortal con sus sables», señalaron.
De acuerdo con el estudio, el hallazgo adquiere relevancia científica por la antigüedad geológica de los sedimentos donde fue descubierto. A nivel evolutivo, el ejemplar es considerado el esparasodonto más joven registrado en el continente antes de la extinción total de su grupo. Los fósiles indican que estos depredadores nativos sudamericanos lograron sobrevivir y convivir temporalmente con los carnívoros que migraron desde Norteamérica durante el Gran Intercambio Biótico Americano.
