A diez años de la publicación de Deep Work, el escritor y profesor Cal Newport propone recuperar espacios libres de interrupciones para proteger la concentración. Entre sus recomendaciones, plantea un cambio simple y concreto: mantener el teléfono enchufado y cargando en un lugar fijo del hogar en lugar de llevarlo consigo.
A diez años de la publicación de Deep Work, el escritor y profesor Cal Newport propone recuperar espacios libres de interrupciones para proteger la concentración. Entre sus recomendaciones, plantea un cambio tan simple como concreto: «Mantén tu teléfono enchufado y cargando cuando estés en casa, en lugar de llevarlo contigo».
La medida forma parte de una propuesta más amplia para reducir la presencia permanente de la tecnología y preservar la capacidad de pensar con profundidad.
Newport retomó las ideas de su libro de 2016 en un ensayo publicado en The New York Times, donde analizó cuánto cambió la relación con la tecnología durante la última década. «Los problemas en los que me centré en mi libro Deep Work, y en mis escritos posteriores, han ido empeorando progresivamente», sostuvo.
Según explicó, en aquel momento su principal preocupación era ayudar a encontrar tiempo para el trabajo profundo. Ahora considera que el problema es mayor: «Hoy creo que estamos perdiendo rápidamente la capacidad de pensar con profundidad, independientemente del espacio que podamos encontrar en nuestras agendas para estas actividades».
El teléfono como parte de una distracción permanente
Para Newport, el cambio no se limita al uso del celular. Durante los últimos años, las herramientas de mensajería instantánea como Slack y las plataformas de reuniones digitales como Zoom modificaron las dinámicas laborales y aumentaron las interrupciones. Fuera del trabajo, el crecimiento de las redes sociales sumó nuevas formas de consumo rápido de contenido.
A este escenario se incorporó además la inteligencia artificial. El autor sostiene que estas herramientas ofrecen soluciones rápidas para algunas de las pocas actividades laborales que todavía pueden resultar intelectualmente estimulantes. Por eso, propone abandonar la idea de incorporar IA de manera automática y utilizarla de forma selectiva, allí donde pueda contribuir a mejorar las capacidades intelectuales.
En ese contexto aparece su recomendación sobre el teléfono. La propuesta de mantenerlo conectado en un lugar fijo de la casa busca evitar que el dispositivo acompañe permanentemente a la persona y quede disponible como fuente inmediata de notificaciones, mensajes o contenido. Newport también plantea limitar el consumo de redes sociales y promover reuniones laborales sin teléfonos ni computadoras portátiles.
La propuesta forma parte de lo que el escritor define como una «revolución en defensa del pensamiento». En su artículo de opinión en The Times, resume esa postura con una declaración personal: «Ya no voy a ceder mi cerebro —el núcleo de todo lo que me define— a los intereses financieros de un pequeño grupo de multimillonarios de la tecnología ni a las conveniencias miopes de los estilos de comunicación hiperactivos».
El planteo retoma el eje central de Deep Work, un libro que vendió más de dos millones de ejemplares en más de 45 idiomas. Newport también recuerda el recorrido de su obra anterior, So Good They Can’t Ignore You, que superó el medio millón de copias vendidas. Una década después, su propuesta apunta a una idea concreta: recuperar el control sobre la atención antes de que las interrupciones digitales terminen ocupando todo el espacio disponible para pensar.
