Lectores del diario envían sus opiniones sobre la visita del Santo Padre, la situación económica, las PASO y la despedida de Messi, entre otros temas.
Mensaje
Qué ejemplo nos dieron quienes caminaron a Luján, sin banderías políticas, de diferentes edades, bajo la lluvia, unos para agradecer y otros para pedir bendiciones a Nuestra Madre de Luján. Esta unión se contrapone con las desafortunadas palabras de monseñor Garcia Cuerva, en un momento que debe predicar el reencuentro, la esperanza y la paz entre los argentinos; para recibir a su Santidad León XIV, todos unidos en la misma fe. Y escuchar, a través de él, el mensaje de Jesús, que es siempre de reconciliación.
Elvira N. de Casaccia
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Cosas que no cambian
Toda la Argentina está de fiesta por la llegada del Santo Padre a nuestro remoto país, en el fin del mundo. Seguramente iremos millones a celebrar al sucesor del querido Francisco. Como vicario de Cristo, será muy valioso que nos comparta su mensaje de paz en un mundo turbado, de unión a pesar de las grietas y de serenidad ante cambios tan vertiginosos. Especialmente cuando en el Congreso, como hace dos mil años en el Templo, están quienes lucen vistosos símbolos religiosos mientras levantan el dedo para juzgar y agredir. Acaso hay que agradecerles su actitud farisea por recordarnos que algunas cosas nunca cambian, y que ante ellas, la revolución del cristianismo sigue tan vigente como siempre.
Tomás Estanislao Dardanelli
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Mala memoria
Cuando leo que el arzobispo García Cuerva dijo que el Papa se va a encontrar con una Argentina dividida y en crisis, tengo ganas de regalarle un frasquito de “Memoriol”. Olvidó nada menos que el “huevo de la serpiente”, que fue el responsable de los males que denuncia, fue incubado por la jerarquía eclesiástica. Fue mi tío, el fundador del semanario Esquiú, quien en 1945 debió pagar con un exilio de diez años el atrevimiento de oponerse a la asunción al poder del general Perón, apoyado por la mayoría del episcopado argentino. Agustín Luchía-Puig, un fraile agustino formado en la universidad de Lovaina (Bélgica) anticipó que nada bueno podía esperarse de un admirador de Benito Mussolini y Adolfo Hitler. De regreso a nuestro país luego de vivir los horrores de la Segunda Guerra Mundial, fue designado párroco de San Martín de Tours y, en medio de la campaña electoral, pronunció un profético sermón, cuyo resumen publicó LA NACION en su página editorial. Los votantes -decía- no deben dejarse engañar por quien se presentaba como “salvador de la patria”. La repercusión de su profecía tuvo un gran impacto en la opinión pública, y de inmediato fue convocado por el cardenal Santiago Luis Copello, arzobispo de Buenos Aires y presidente del episcopado, quién le ordenó exilarse dentro las próximas 24 horas, a fin de no comprometer con su prédica a la Iglesia, cuya jerarquía apoyó mayoritariamente el ascenso de Perón al poder. Recién después de la revolución que derrocó al dictador, en 1955, pudo regresar a su amada patria.
Luis E. Luchía-Puig
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Consumo
El Gobierno no entiende, o no quiere entender, algo tan elemental que explicaba Adam Smith en 1776: “El consumo es el único fin de toda producción”. Si se asfixia al consumidor con aumentos constantes de electricidad, gas, agua, transporte y prepagas, la gente no compra, los comercios no venden, las fábricas no producen, se achican, cierran y crece la desocupación. El dato lo confirma: el consumo cayó 1,1% en agosto, con autos -18,6%, recreación -8,2% y carne vacuna -10,5%. No es un número, es gente que deja de comprar. Es lo que Keynes llamó la paradoja del ahorro. Si cada peso extra que una familia recibe se utiliza para pagar la boleta de luz que subió un 4,8%, su dinero destinado a alimentos, ropa o recreación cae a cero. El efecto multiplicador se rompe. ¿De qué sirve bajar la inflación a 1,7% si después cada peso ahorrado en el supermercado se lo lleva una boleta de servicios? No queda resto.
El verdadero liberalismo no es esto. Smith era liberal, pero defendía un mercado donde la gente pueda consumir, competir y producir, no uno donde tarifas impagables destruyan la demanda y concentren la renta. El presidente Milei cita a la escuela austríaca para justificar el ajuste, pero hasta Hayek -uno de sus más célebres referentes y Premio Nobel de Economía en 1974- sabía que sin demanda no hay oferta que se sostenga. Se puede ordenar la macro sin destruir la micro, porque un equilibrio fiscal con persianas bajas y desempleo no es equilibrio, es un cementerio. Sin consumo no hay producción, sin producción no hay trabajo y sin trabajo peligra la paz social.
Ricardo Albanese
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Las PASO
Los funcionarios del gobierno admiten que su actividad y sus decisiones están encaminadas a lograr la reelección del Presidente. Es en pos de ese objetivo que se intenta cambiar la normativa electoral, en particular, la eliminación o suspensión de las PASO. De acuerdo con informados periodistas, la mayoría de los argentinos no está dispuesta a volver a épocas de corrupción pública, descontrol presupuestario o niveles descontrolados de inflación. Pero el 50 % de los votantes no se siente representado, ni por el Presidente, ni por su adversario, el gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Ese significativo sector está reclamando que los partidos moderados salgan de su letargo y presenten una alternativa honesta, calificada, experimentada y respetuosa. Que no sólo esgrima teorías académicas, sino que conozca profundamente el país que intentará gestionar. En este sentido, eliminar las PASO reduce la posibilidad de participación de los ciudadanos, y, como sostiene Héctor Moisés Lebensohn en estas páginas: “ Cuando la sociedad se retira, el poder no se evapora; se concentra” y “La democracia no se sostiene solo con engranajes institucionales; se sostiene con el pulso vivo de sus ciudadanos.”
Marta Acuña
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Despedida de Messi
No soy futbolero rabioso, ni socio de un club de fútbol, pero soy entusiasta de la selección en los mundiales. Me declaro admirador de Messi como eximio deportista y ser humano ejemplar, humilde y respetuoso. No es mi intención faltar el respeto a la selección de Benín, pero para su despedida de la selección me hubiera encantado ver a Messi con la camiseta argentina de los dos lados de la cancha, la selección campeona mundial de un lado, y del otro, una selección juvenil que será la que lo suceda. ¡Qué lindo sería! ¡Y qué posta les dejaría a los juveniles!
Matías Bourdieu
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