El Acer palmatum, originario de Asia, modifica el color de sus hojas a lo largo del año y forma copas compactas. Especialistas destacan su diversidad de formas y utilidad en jardines reducidos.
El arce japonés, conocido científicamente como Acer palmatum, es un árbol ornamental originario de Japón, Corea y China que se cultiva desde hace siglos por la forma de sus hojas y sus cambios de color. Algunas especies de origen asiático modifican el color de su follaje durante el año y forman copas compactas, lo que permite cambiar el aspecto de un patio sin ocupar demasiado espacio.
En primavera aparecen los primeros brotes, mientras que durante el verano el follaje alcanza su mayor desarrollo. El cambio más llamativo suele llegar en otoño, cuando las hojas adquieren tonalidades que van del amarillo al rojo oscuro.
Las hojas del arce japonés suelen presentar entre cinco y siete lóbulos alargados, aunque algunas variedades tienen divisiones mucho más profundas y delicadas. En primavera, los nuevos brotes pueden aparecer verdes, rojizos o púrpuras. Durante el verano, ciertos ejemplares mantienen el rojo oscuro, mientras que otros desarrollan un verde intenso. En otoño, al disminuir las horas de luz y bajar las temperaturas, muchas variedades adquieren tonos anaranjados, amarillos o escarlatas antes de perder las hojas.
El arce japonés es un árbol caducifolio. Por eso, durante el invierno queda sin follaje y deja a la vista su estructura de ramas finas, que también tiene valor ornamental.
Variedades para patios pequeños
La elección depende principalmente del espacio disponible. En un patio de pocos metros cuadrados conviene evitar ejemplares de gran desarrollo y consultar el tamaño adulto de la variedad antes de comprarla.
La variedad ‘Shaina’ suele formar una copa compacta y redondeada. Sus hojas nacen rojizas en primavera y pueden adquirir tonalidades más intensas durante el otoño, según el clima.
‘Crimson Queen’ tiene un porte diferente: sus ramas crecen hacia los costados y caen suavemente, formando una silueta similar a una sombrilla. Es una variedad utilizada en jardines pequeños y recipientes amplios.
También existe ‘Orange Dream’, cuyas hojas jóvenes presentan tonos amarillos y anaranjados. Durante el verano pueden volverse más verdosas y recuperar colores cálidos en otoño.
La Royal Horticultural Society destaca la diversidad de formas y colores de los arces japoneses, además de su utilidad en jardines pequeños y patios protegidos.
Cuidados en primavera y verano
El lugar donde se planta influye directamente en el estado de sus hojas. El arce japonés prefiere sectores luminosos, pero el sol intenso de las tardes de verano puede quemar los bordes del follaje.
En patios argentinos suele funcionar mejor una ubicación con sol suave por la mañana y sombra parcial después del mediodía. También conviene protegerlo de los vientos secos.
El suelo debe ser fértil, aireado y con buen drenaje. Aunque necesita humedad durante la temporada de crecimiento, sus raíces pueden deteriorarse si el agua permanece acumulada.
Cuando se cultiva en maceta, es importante revisar la tierra con frecuencia durante los días calurosos. Un ejemplar joven puede necesitar riegos más seguidos que otro plantado directamente en el jardín.
La poda no requiere grandes intervenciones. Generalmente alcanza con retirar ramas secas o dañadas y conservar la forma natural de la copa.
