Psicología: seis frases que pueden indicar pérdida de interés por probar cosas nuevas

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Un artículo de divulgación científica describe expresiones frecuentes en conversaciones informales que podrían asociarse a una menor disposición a salir de la rutina, según estudios sobre curiosidad y bienestar.

Un artículo de divulgación científica publicado originalmente en el diario Clarín describe seis frases que, en conversaciones informales, pueden dar indicios sobre la disposición de una persona a probar cosas nuevas. El texto se basa en investigaciones psicológicas sobre la curiosidad y su relación con el bienestar.

Según el artículo, hay personas que disfrutan cambiar de planes, conocer lugares nuevos o aprender algo que nunca hicieron, mientras que otras se sienten más cómodas cuando saben qué esperar y prefieren repetir actividades conocidas. La rutina, señala, ayuda a organizar el día y puede dar tranquilidad. La diferencia aparece cuando probar algo distinto deja de despertar interés y hasta las propuestas más sencillas empiezan a parecer un esfuerzo innecesario.

Las seis frases mencionadas son:

  1. «Estoy demasiado cansado para hacer eso»: el cansancio puede ser una razón suficiente para rechazar un plan, pero si la respuesta aparece ante casi cualquier propuesta nueva, también puede reflejar que la persona siente que no tiene energía para organizarse, adaptarse o afrontar algo desconocido.
  2. «No quiero»: decir «no» es válido, pero cuando se descartan siempre actividades diferentes sin siquiera considerar qué podrían aportar, puede haber una resistencia creciente a salir de lo habitual.
  3. «Vayan ustedes, yo me quedo»: a veces alguien necesita descansar o pasar tiempo a solas, en especial después de una semana exigente. La señal para observar es si empieza a rechazar de manera repetida encuentros y experiencias que antes disfrutaba, no una invitación aislada.
  4. «Nada me apetece»: la frase puede referirse a una decisión puntual, como elegir dónde comer. Si se extiende a muchas actividades y la persona deja de encontrar atractivas incluso las que antes le interesaban, conviene prestar atención a ese cambio.
  5. «Quizá más adelante»: posponer una actividad puede ser razonable cuando no es el momento adecuado. Pero si la respuesta se repite y nunca llega una ocasión para concretar el plan, quizá la persona esté evitando la incomodidad de hacer algo desconocido.
  6. «Prefiero lo de siempre»: pedir el mismo café, volver al restaurante favorito o mirar una serie conocida son elecciones cotidianas. La diferencia está en que la familiaridad se convierta en la única opción aceptable y cualquier cambio provoque rechazo o malestar.

El artículo cita al psicólogo Todd Kashdan, profesor de la Universidad George Mason, quien estudia la curiosidad y su relación con el bienestar. En una entrevista con el programa All in the Mind, de la cadena australiana ABC, Kashdan explicó que la curiosidad no consiste solo en interesarse por algo nuevo: también implica sentir que uno puede manejar la incertidumbre que acompaña a una experiencia desconocida. Cuando una persona cree que no podrá manejar esa incertidumbre, señaló, la novedad puede generar confusión o sensación de amenaza en lugar de curiosidad. Esa idea ayuda a entender por qué alguien puede empezar a evitar ciertas experiencias, aunque no permite deducir sus motivos a partir de una frase aislada.

Asimismo, se menciona una investigación publicada en Journal of Personality en 2020 que analizó la relación entre las variaciones diarias de la curiosidad y el bienestar. Durante 21 días, 167 personas registraron aspectos de su estado de ánimo y su curiosidad. Los investigadores observaron que la curiosidad era menor en los días en que los participantes tenían un estado de ánimo más bajo. Además, una mayor variación de la curiosidad entre un día y otro se relacionó con más síntomas depresivos y menor satisfacción con la vida. Sin embargo, los resultados muestran asociaciones, no que una cosa sea la causa de la otra.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos señala que la pérdida persistente de interés, el cansancio y el estado de ánimo deprimido pueden formar parte de un cuadro depresivo. Cuando estos síntomas persisten durante al menos dos semanas e interfieren en la vida cotidiana, recomienda buscar orientación profesional. El artículo aclara que esto no significa que rechazar planes o preferir la rutina indique depresión: para evaluar lo que ocurre es necesario considerar el conjunto de síntomas y su impacto en la vida diaria.

El texto original fue publicado por Clarín y difundido por su newsletter.

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