El gobierno de Andy Burnham presentó un presupuesto que, según The Economist, es «el más aburrido y superficial en décadas», mientras que un comentarista de The Guardian afirmó que lo mejor que podía decirse era que «no perjudicó a nadie». Las ayudas al costo de vida y el acercamiento a la Unión Europea explican el respaldo popular.
El presupuesto presentado por el gobierno de Andy Burnham recibió una valoración positiva en las encuestas británicas, pese a las críticas por la escasa profundidad de sus medidas. Según explicó el periodista Enrique Zattara en Ronda de Corresponsales por +Perfil, las ayudas frente al costo de vida y el acercamiento a la Unión Europea fueron claves para mejorar la percepción de los votantes.
La recepción positiva contrastó con las críticas de los principales medios británicos. Según Enrique Zattara, The Economist calificó la propuesta como «el más aburrido y superficial en décadas», mientras que un comentarista de The Guardian sostuvo que lo mejor que podía decirse del presupuesto era que «no perjudicó a nadie».
«Incluso el mismo primer ministro, Andy Burnham, reconoció este fin de semana que el presupuesto no es lo que hubiera querido hacer debido a la situación mundial», señaló el periodista.
Las ayudas al costo de vida y la energía explican el respaldo popular
Entre las iniciativas económicas se destacó una ayuda de 100 libras anuales para los gastos energéticos, destinada a una amplia proporción de los hogares británicos. El periodista advirtió que se trata de una asistencia limitada: «Esas ayudas que anunciaron, que existieron efectivamente, no son generosas para nada».
Sin embargo, destacó la repercusión que tuvo el anuncio entre la población. «Había un montón de gente que efectivamente quería confirmar lo más rápido posible a ver si a ellos les tocaba ese beneficio que es, repito, mínimo, no supera los 12-13 dólares mensuales», explicó en +Perfil.
Un cambio de discurso frente a los problemas cotidianos
Para Zattara, una de las claves del resultado político no está tanto en la dimensión económica de las medidas como en el mensaje que transmite el gobierno. «La gran diferencia es en gran medida a mi juicio discursiva porque en vez de hablar de las necesidades fiscales del país, en vez de poner todo el acento en los mercados, en los grandes problemas, etcétera, el presupuesto se centró en el tema del costo de la vida y de las necesidades de la gente», analizó.
El periodista también mencionó otras iniciativas vinculadas con los consumidores. No obstante, advirtió que estas decisiones no resuelven los problemas estructurales de la economía británica. «Son todos, digamos, como reformas bastante marginales respecto a los problemas socioeconómicos que tiene el Reino Unido», sostuvo.
