Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, las ventas cayeron un 5% respecto a enero y un 4,2% en comparación interanual. El primer bimestre del año también acumula números negativos.
Las ventas de lácteos en el mercado interno durante febrero registraron una caída del 5% mensual y del 4,2% con respecto al mismo mes de 2025, según el reporte del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). El acumulado del primer bimestre de 2026 muestra una reducción del 4,9% en volumen de productos y del 6,3% en litros de leche equivalentes.
De acuerdo con el informe, se observó una baja generalizada en las ventas de leches fluidas y en polvos. «Sólo en el rubro otros productos (como postres o quesos de muy alta humedad) se vislumbra una recuperación, sobre cifras muy bajas de períodos anteriores. El rubro quesos en general es el que se avizora más estable», señaló la entidad. OCLA aclaró que sus estadísticas se basan en el 79,6% de las ventas totales.
El reporte también menciona que «escenarios como el actual, donde hay un deterioro de los ingresos reales de la población con destino al rubro alimentos y bebidas, en general por la mayor participación de otros destinos del ingreso, hacen que proliferen las ‘ventas informales’ que obviamente ninguna estadística puede registrar».
Además, han crecido fuertemente productos que por precio sustituyen el consumo de lácteos, como rayados, bebidas con lácteos, margarinas y otros similares. En cuanto a las leches fluidas, se mantiene la tendencia descendente de los últimos 10 años.
Por su parte, las leches saborizadas o chocolatadas, que presentaron una muy alta tasa de crecimiento en 2021 y 2022, en 2023 crecieron algo respecto al año anterior y en 2024 se desplomaron un 45%, casi a niveles de pandemia, recuperando un 9,2% en 2025.
Para los quesos, el principal rubro de destino de elaboración y comercialización de productos, se da una situación donde el volumen de ventas se ha recuperado en su totalidad. Desde OCLA señalaron que «el mayor volumen colocado se logró a expensas de sacrificar precios con diferentes ofertas y promociones, se priorizó el consumo por precio, al peso (fraccionados) y con prevalencia de productos más commodities (cremoso, barra y duros ‘frescos’) que especialidades. Se vieron en varias situaciones precios de primeras marcas, incluso por debajo de marcas de un nivel inferior».
