Entre mediados de los años 70 y principios de los 80, diversas personas llegaron a pueblos de la Patagonia argentina, como El Bolsón y Epuyén, impulsadas por el deseo de una vida más cercana a la naturaleza y alejada de los centros urbanos.
Entre 1976 y 1982, un flujo de personas comenzó a llegar a los pueblos de la Comarca Andina, en el noroeste de Chubut y el sur de Río Negro. Motivados por el deseo de un cambio en su forma de vida, estos individuos y familias se establecieron en localidades como El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén, El Maitén y Cholila.
En febrero de 1976, Raquel Sabatier y Dany Olivet, con su hija de un año, dejaron un departamento en San Isidro. Tras considerar Bariloche, llegaron a Epuyén, donde se sintieron atraídos por la paz del lugar. En marzo de 1977, Fede Lichter, conocido como Friki, llegó a la zona siguiendo el contacto de un amigo, buscando distanciarse del clima político de la época. Por su parte, Cuqui Honik, un farmacéutico y viajero, se estableció en El Bolsón a mediados de 1978, valorando la riqueza cultural de la región. En 1982, Alejandra Piovano y Balín Sívori tomaron la decisión de trasladarse al sur, encontrando en El Bolsón un lugar que les resultó idílico.
Estas historias reflejan una búsqueda común, más práctica que ideológica, de ensayar una vida diferente, marcada por la cercanía a la naturaleza, el trabajo manual y un entorno social alternativo. La adaptación implicó enfrentar desafíos como el clima, la búsqueda de alojamiento y la vida en un entorno menos urbanizado.
Raquel Sabatier recuerda la decisión de dejar la ciudad: «Decidimos que nos queríamos ir de la gran ciudad, queríamos otro mundo mejor, un mundo donde criar a los hijos más cerca de la naturaleza». Para Fede Lichter, la motivación incluía el contexto político: «Quería irme porque era un momento con los milicos bastante complicado». Alejandra Piovano describe su llegada como el hallazgo de un «paraíso», tras una búsqueda iniciada en su juventud.
Hoy, la Comarca Andina reúne cientos de trayectorias similares, que contribuyeron a moldear la identidad cultural de estos pueblos patagónicos.
