Una investigación publicada en la revista Cognition demuestra que esta actividad, lejos de ser un simple pasatiempo, potencia la memoria y las funciones ejecutivas en los niños.
Durante décadas, el dibujo infantil fue considerado principalmente como un pasatiempo o una etapa previa a la escritura. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista científica Cognition indica que esta actividad funciona como una herramienta poderosa para el desarrollo cognitivo.
La investigación, realizada por expertos en neurociencia cognitiva, identificó el «efecto de codificación del dibujo». Los experimentos demostraron que cuando los niños dibujan un concepto, en lugar de escribirlo o mirar una imagen, la retención en la memoria aumenta de manera significativa. Según el estudio, el cerebro procesa la información con mayor profundidad durante el acto de dibujar.
Este fenómeno se explica porque, a diferencia de la lectura -un proceso mayormente verbal-, el dibujo requiere una integración multisensorial compleja. Para representar un objeto en el papel, el niño realiza simultáneamente tres tareas intelectuales: procesamiento visual, síntesis semántica y actividad motora. Esta triple vía de codificación crea, según los científicos, una huella de memoria más profunda y resistente que los métodos de estudio tradicionales.
Los beneficios del dibujo frecuente se extienden más allá de la memoria inmediata. La actividad ayuda a fortalecer las funciones ejecutivas, que son pilares del éxito académico y emocional futuro. Dibujar entrena la atención, mejora la concentración y fomenta la resolución de problemas. Cada vez que un niño decide cómo representar una idea en el papel, su mente practica la flexibilidad cognitiva.
Además, el estudio señala que el dibujo libre puede reducir los niveles de cortisol, favoreciendo un entorno interno más propicio para el aprendizaje lógico.
La conclusión de la investigación es clara: integrar el dibujo en el aprendizaje de materias como ciencias o historia no es una pérdida de tiempo, sino una estrategia que puede optimizar el rendimiento cerebral. Fomentar este hábito no solo hace a los niños más expresivos, sino que puede otorgarles una ventaja cognitiva duradera.
