En la provincia de Guizhou, al suroeste de China, ingenieros optaron por abrir una montaña con explosivos para trazar una autopista de cuatro carriles, evitando túneles y reduciendo tiempos de viaje.
China avanza en la construcción de la autopista Liuzhi-Anlong, un corredor de 152 kilómetros que conecta zonas remotas con la red nacional de trenes de alta velocidad y rutas. En el tramo más impactante, los ingenieros decidieron partir una montaña en dos en lugar de perforarla con túneles, utilizando explosivos para crear un paso de cuatro carriles encajado entre paredones verticales de hasta 200 metros de altura.
La decisión se basó en estudios geológicos que determinaron la solidez del macizo, lo que permitió un proceso de detonaciones cuidadosamente planificadas durante varios meses. La obra incluyó perforaciones, demoliciones diarias y posterior estabilización de los muros con mallas metálicas. Según las autoridades, esta técnica ahorra tiempo de construcción y facilita el mantenimiento a largo plazo.
El proyecto forma parte de la estrategia de infraestructura de China, que busca integrar territorios, impulsar el desarrollo económico y posicionar al país como destino turístico global. La autopista incluye el Puente del Gran Cañón de Huajiang, aún en construcción, que será el más alto del mundo con más de 600 metros desde la calzada hasta el fondo del valle.
Grupos ambientalistas han expresado preocupación por el impacto ecológico en zonas montañosas kársticas de gran biodiversidad, señalando riesgos de fragmentación de hábitats, alteración de migraciones animales y erosión. Hasta el momento, no se informaron medidas de mitigación, aunque las autoridades indicaron que se realizaron los estudios correspondientes.
Se espera que la autopista esté terminada antes de fin de año, reduciendo el tiempo de viaje en la región de tres horas a 90 minutos.
