Según versiones diplomáticas, Washington evalúa modificar su postura histórica en el conflicto de soberanía como represalia por la falta de respaldo británico a acciones contra Irán. Londres desmiente que el tema esté en discusión.
En un giro inesperado en la geopolítica del Atlántico Sur, fuentes cercanas a la administración estadounidense indicaron que Estados Unidos podría reconsiderar su tradicional apoyo al Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas. La medida sería una represalia por la negativa británica a respaldar los recientes ataques de Washington contra objetivos en Irán.
La información, que comenzó a circular en círculos diplomáticos, generó reacciones inmediatas. Desde la oficina del primer ministro británico, Keir Starmer, aseguraron hoy que el tema “no está en cuestión” y que la relación bilateral con Estados Unidos se mantiene sólida. Sin embargo, analistas señalan que la tensión entre ambos aliados podría abrir una ventana de oportunidad para la posición argentina en el reclamo de soberanía.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han emitido declaraciones oficiales al respecto. La Cancillería argentina, por su parte, sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, aunque evitó pronunciarse hasta contar con información confirmada.
