A 32 años de la muerte del piloto brasileño, se repasan los accidentes de Nelson Piquet, Gerhard Berger y Michele Alboreto en la misma curva del circuito de San Marino, que anticiparon la tragedia.
El 1 de mayo de 1994, el mundo del automovilismo se estremeció con la muerte de Ayrton Senna en el Gran Premio de San Marino, en el circuito Enzo y Dino Ferrari de Imola. La curva Tamburello, donde el Williams FW16 impactó contra el muro a 216 km/h, ya había dado señales de peligro en años anteriores.
En 1987, Nelson Piquet sufrió un accidente durante los entrenamientos: su Williams-Honda se estrelló a 290 km/h por una falla en un neumático trasero. El brasileño sufrió una conmoción cerebral y una lesión en el pie, y fue excluido del resto del fin de semana por recomendación médica.
Dos años después, en 1989, Gerhard Berger perdió el control de su Ferrari a 270 km/h. El coche se incendió y el piloto austríaco fue rescatado tras 23 segundos, con quemaduras superficiales y fracturas. La causa fue una falla en el alerón delantero. Berger sobrevivió gracias a la rápida acción de los equipos de rescate y a la resistencia del chasis.
En 1991, Michele Alboreto, al mando de un Footwork-Porsche, también se accidentó en Tamburello durante la preparación del gran premio. El impacto destruyó el coche y se inició un incendio, aunque el piloto resultó ileso. Estos tres episodios previos marcaron la peligrosidad de la curva, que quedó trágicamente confirmada en 1994.
