El 5-4 entre PSG y Bayern Múnich fue catalogado como la mejor semifinal de la historia de la Champions League, pero también reabre la discusión sobre si el fútbol se inclina demasiado hacia el espectáculo en detrimento del equilibrio táctico.
El reciente partido entre Paris Saint-Germain y Bayern Múnich, que terminó con un marcador de 5-4, ha sido calificado por muchos como la mejor semifinal en la historia de la Champions League. Sin embargo, este resultado excepcional ha generado un debate sobre la dirección que está tomando el fútbol de élite.
Por un lado, la calidad de los delanteros y jugadores de equipos como PSG y Bayern es indiscutible. Pero también surgen dudas sobre el nivel defensivo: ¿son tan extraordinarios los atacantes o las defensas están fallando? Probablemente ambas cosas sean ciertas. Jugadores notables se enfrentan a defensas que a veces parecen más espectadoras que protagonistas.
Más allá de lo técnico, el debate toca un punto central: hacia dónde se desplaza el fútbol global. La búsqueda de mayor espectacularidad, de más show y de más emoción parece estar priorizándose por encima de otros valores históricos del deporte. Para algunos, los partidos decisivos deberían ser más cerrados, con marcadores como 1-0 o 2-1, donde cada gol sea un tesoro. El fútbol, en su esencia, es un deporte de bajo goleo, y eso hace que cada tanto tenga un valor especial.
Se disfrutan también otras facetas del juego: un caño, un cruce preciso de un defensor, un pase de tres dedos o una gran atajada. El gol es crucial, pero no lo único. La superioridad táctica de un equipo sobre otro también merece ser valorada.
En contraste, deportes como el básquetbol o el tenis (este último de origen inglés, como el fútbol) presentan una especie de hiperinflación numérica. En el básquet, un tanto puede valer 2 o 3 puntos, y los resultados suelen ser 98-86. En el tenis, un punto vale 15 y un game se dice 40-30 en lugar de 4-3. El fútbol, en cambio, se mantuvo como un deporte de gol minimalista, sobre todo a partir de los años 50, cuando las defensas comenzaron a ganar protagonismo y los esquemas tácticos se volvieron más equilibrados.
Para muchos, ese momento representó un avance: hacer un gol se volvió más complicado y, por lo tanto, de mayor mérito. La tendencia actual, con partidos de muchos goles en Champions League, podría estar reflejando una búsqueda de espectacularidad televisiva impulsada por clubes privados que miran hacia el modelo estadounidense. Las causas del alto goleo son profundas y van más allá de la simple calidad de los jugadores.
