El ciclo Vamos al ballet, de la Fundación Konex, presenta este domingo una nueva versión del clásico de Tchaikovsky con coreografía de Emanuel Abruzzo, que incorpora jazz, efectos de sonido en vivo y un beso en la mano para despertar a la princesa.
El ciclo infantil Vamos al ballet, de la Fundación Konex, estrena este domingo una versión de La Bella Durmiente adaptada para las audiencias actuales. La obra, a cargo del Buenos Aires Ballet Juvenil dirigido por Federico Fernández, cuenta con coreografía de Emanuel Abruzzo y adaptación de Juan Lavanga.
La creación original del coreógrafo Marius Petipa data de 1890 y se basa en el cuento de Charles Perrault. En esta versión, la estructura se organiza en dos partes y cinco escenas, con una duración de 80 minutos. Incluye ballet clásico, jazz, ruidos en vivo y mapping visual. Según Abruzzo, “todas las escenas del ballet original son indispensables, pero al ser una versión para infancias es importante que se cuente la historia en su totalidad, pero que la duración de la obra sea menor”.
El coreógrafo explicó que el contraste entre el Hada Lila y Carabosse se refuerza con la actitud de sus textos. Carabosse, afirmó, “depende de la versión del cuento es el hada más bella de todas”. Para las intervenciones de este personaje, tomó la potencia de la partitura de Tchaikovsky para implementar “un estilo jazzero”.
En relación con el beso que despierta a la princesa Aurora, Abruzzo señaló: “Tenía que haber un beso, pero decidimos ir por un recurso para aggiornar una obra creada hace mucho tiempo, para un público actual, consciente de la importancia del respeto hacia el otro y que cada acción tomada sea consensuada por ambas partes”. En esta versión, el beso se dirige al dorso de la mano.
La temporada tiene previstas doce funciones, siempre a las 11 de la mañana. Comienza los domingos e incluirá viernes y sábados durante las vacaciones de invierno. Las entradas tienen un valor desde $25.000.
