El peso colombiano registró una revaluación del 29,86% frente al dólar estadounidense entre julio de 2025 y julio de 2026, liderando el ranking de monedas emergentes, de acuerdo con el índice de Bloomberg.
El peso colombiano frente al dólar estadounidense se consolidó como la moneda emergente de mejor desempeño en el último año, con una revaluación de 29,86% entre el 28 de julio de 2025 y la misma fecha de 2026, de acuerdo con el índice de Bloomberg. La distancia frente a otras divisas emergentes refleja una fortaleza poco común en la región.
El avance de la moneda nacional se explica por una combinación de debilitamiento global del dólar, estrategia de arbitraje de tasas (conocida como carry trade y que consiste en endeudarse en monedas con tasas bajas para invertir en otras con mayores rendimientos), tasas reales elevadas en Colombia y mejores expectativas sobre el país. La tendencia, sin embargo, enfrenta riesgos por la próxima decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), la posible presión sobre los flujos de capital y las vulnerabilidades fiscales y externas de Colombia.
Detrás de Colombia quedaron: Real brasileño: 9,02%; Forint húngaro: 8,03%; Peso mexicano: 7,45%; Rand sudafricano: 6,77%. El ranking de las diez monedas emergentes más revaluadas también incluyó: Renminbi chino: 6%; Sol peruano: 4,2%; Rublo ruso: 4,04%; Ringgit malayo: 3,4%; Peso chileno: 3,17%.
Aval Casa de Bolsa señaló que el dólar en Colombia cayó más que en la mayoría de los países de América Latina. La firma sostuvo que desde comienzos de 2025 la moneda estadounidense entró en un proceso de debilitamiento global. Dentro de los factores mencionó la estrategia económica de Estados Unidos para fortalecer la competitividad exportadora y reducir desequilibrios comerciales. También citó el aumento de las tensiones geopolíticas, el avance de políticas nacionalistas, la menor confianza internacional en activos denominados en dólares, la reducción de tasas por parte de la FED y el deterioro de la posición fiscal estadounidense.
A eso se sumó la mayor demanda de materias primas y otros activos tangibles, que benefició a economías emergentes exportadoras. Para la firma, la combinación favoreció la redirección de capitales hacia mercados con mayores tasas reales y restó atractivo relativo a las inversiones en dólares.
Para el plano interno, Aval Casa de Bolsa afirmó que “nuestra tesis es que la fortaleza del peso responde tanto a factores estructurales externos como a una mejora en las expectativas sobre Colombia, lo que sugiere que el ciclo actual podría prolongarse más de lo habitual, aunque no está exento de riesgos”. La firma dijo que ese cambio obedece al giro de expectativas ante un gobierno que manifestó mayor compromiso con la sostenibilidad fiscal, el fortalecimiento institucional y la recuperación de la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros. Según el análisis, la reducción esperada de la prima de riesgo contribuyó a una valorización de los activos financieros colombianos.
También indicó que el aumento de las tasas de interés del Banco de la República de Colombia (12% actual) junto con una prima de riesgo todavía elevada en términos históricos convirtió al país en uno de los destinos más atractivos para estrategias de arbitraje de tasas. Ante esto, explicó que “Colombia ofrece actualmente una combinación poco frecuente de tasas reales elevadas, expectativas de apreciación cambiaria y una prima de riesgo en proceso de compresión, factores que fortalecen el ingreso de capitales de portafolio”.
La próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal (FED) está prevista para el 29 de julio de 2026. El mercado espera que los tipos permanezcan sin cambios en un rango de 3,50% a 3,75%. Aun así, el analista de mercados de Axi, Tiago Lacerda, advirtió: “precisamente en esa tranquilidad que genera el consenso, radica el riesgo para América Latina”. La señal de alerta proviene del propio Comité Federal de Mercado Abierto (Fomc). Nueve de 18 miembros previeron al menos una subida para finales de año y la mediana de la tasa de fondos federales pasó de 3,4% en marzo a 3,8% en junio.
Para Colombia, Brasil, Chile y México, esa definición incide de forma directa en los flujos de capital, la presión sobre las monedas y el costo de refinanciación de la deuda soberana. Lacerda añadió que mantener los tipos sin una orientación futura moderada seguiría endureciendo las condiciones financieras para prestatarios de mercados emergentes. El analista también puso el foco en el mensaje posterior de la autoridad monetaria. “La cuestión clave no es si la FED tomará medidas el 29 de julio, sino si Warsh da a entender que el ciclo de subidas se ha evitado realmente o si simplemente se ha aplazado”, afirmó.
Tiago Lacerda sostuvo que el peso colombiano ya cotiza bajo presión en medio de un déficit fiscal interno y una crisis de independencia del banco central. En ese escenario, el Banco de la República ya elevó su tasa oficial en 275 puntos básicos desde principios de 2026, hasta 12%. La inflación general fue de 5,8% en mayo y la subyacente de 6,0%, ambas por encima de la meta de 3%. Por eso, el gerente general del Emisor, Leonardo Villar, estima que la inflación cerrará 2026 por encima de 6% y alcanzará el objetivo en 2028. Dicho margen limitado reduce la capacidad de respuesta del banco central si la FED endurece más su postura. La mayoría de las previsiones ubica al dólar en un rango de entre $4.000 y $4.200 para finales de año, y una subida de tipos en Estados Unidos elevaría también el costo del servicio de la deuda colombiana denominada en dólares.
