Una investigación realizada a 636 jóvenes de contextos vulnerables de entre 18 y 26 años revela que la formalidad, la capacitación y la flexibilidad horaria son factores clave, más allá del salario.
Una investigación realizada a 636 jóvenes de contextos vulnerables de entre 18 y 26 años muestra que la posibilidad de aprender, desarrollarse profesionalmente y acceder a un empleo registrado ocupa un lugar central al evaluar una propuesta laboral, más allá del salario.
Cada participante debió elegir entre dos ofertas laborales hipotéticas que combinaban cinco atributos: salario, contratación formal o informal, tiempo de traslado, flexibilidad horaria y existencia de instancias de inducción y devolución sobre el trabajo realizado. A partir de esas elecciones, la investigación estimó el peso de cada factor y el aumento salarial necesario para compensar condiciones laborales menos favorables.
“Los resultados de esta investigación invitan a revisar algunos de los principales estereotipos sobre las aspiraciones laborales de los jóvenes. Entre quienes buscan ingresar al mercado laboral formal, las decisiones no se explican únicamente por el salario. Valoran la posibilidad de acceder a un empleo registrado, adquirir experiencia, desarrollar habilidades y construir una trayectoria laboral”, explicó Victoria Anauati, investigadora de la Universidad Católica Argentina (UCA) e investigadora asociada al Instituto Universitario CIAS.
Los resultados indican que la formalidad ocupa un lugar central: un empleo informal necesita ofrecer un salario aproximadamente un 29% mayor para resultar preferido frente a una alternativa formal. Un puesto sin instancias de inducción ni devolución sobre el desempeño requiere una compensación salarial cercana al 20% para mantener su atractivo. La rigidez horaria equivale a una compensación estimada del 18%, mientras que un mayor tiempo de traslado demanda alrededor de un 15% adicional.
“El tiempo de traslado representa un costo importante y los jóvenes lo tienen muy presente. Sin embargo, nuestros resultados muestran que, cuando ese esfuerzo se traduce en un empleo formal con oportunidades reales de aprendizaje y desarrollo, muchos consideran que vale la pena asumirlo. Más que buscar el trabajo más cómodo o el salario más alto, buscan una oportunidad que les permita construir su futuro laboral”, agregó Anauati.
En una simulación, el 58,3% de los participantes eligió un empleo formal con capacitación y acompañamiento, a pesar de exigir 90 minutos de viaje, horarios rígidos y un salario 15% inferior. Cuando se retiró la capacitación de esa alternativa formal, la preferencia cayó al 9%. En un escenario que reunió contratación formal, capacitación, cercanía y flexibilidad horaria, la preferencia alcanzó un nivel cercano al 99%.
“Por mucho tiempo se creyó que el sueldo era casi la única variable para captar talento joven, pero esta investigación demuestra que las decisiones de los jóvenes son mucho más complejas. Aprender, tener acompañamiento, acceder a un trabajo registrado y poder proyectar una carrera es también parte de lo que valoran al elegir un empleo. Para las empresas, entender esto es una oportunidad para construir primeras experiencias laborales más atractivas y sustentables en el tiempo”, afirmó Germán Lojk, director ejecutivo de Fundación EMPUJAR.
El informe constituye la primera publicación de Radar de Empleo Joven, una iniciativa de investigación aplicada desarrollada por Fundación EMPUJAR para comprender las decisiones laborales de los jóvenes y los desafíos que enfrentan las empresas al incorporar talento joven.
