El traslado de los detenidos de la cárcel de Villa Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz comenzará la próxima semana y marcará el inicio del proceso para cerrar la última cárcel federal ubicada dentro de la Ciudad de Buenos Aires. El plan incluye la habilitación de módulos para 2.200 detenidos y la posterior urbanización del predio.
El traslado de los detenidos de la cárcel de Villa Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz comenzará la próxima semana y marcará el inicio del proceso para cerrar la última cárcel federal ubicada dentro de la Ciudad de Buenos Aires. El plan incluye la habilitación de módulos para 2.200 detenidos y la posterior urbanización del predio.
Durante los primeros días de septiembre comenzarán a habilitarse los módulos iniciales del nuevo establecimiento de Marcos Paz. El complejo fue proyectado para alojar a 2.200 detenidos, de los cuales unos 1.500 corresponden a la población que actualmente permanece en Villa Devoto. Las otras 700 plazas estarán destinadas a detenidos alojados en alcaldías y comisarías porteñas, donde actualmente permanecen más de 2.000 personas.
El traslado a Marcos Paz y el cierre de la cárcel de Devoto se enmarcan en un acta de entendimiento firmada a principios de este año por los gobiernos nacional y porteño. El proyecto de Marcos Paz se remonta a un acuerdo firmado entre la Nación y la Ciudad en 2018, cuyas obras quedaron paralizadas en 2020 y fueron retomadas posteriormente.
El acuerdo actual contempla ampliar la capacidad del Servicio Penitenciario Federal mediante la instalación de módulos dentro de los predios del Complejo Penitenciario Federal IV y de la Unidad 19, en Ezeiza, con capacidad permanente para otros 400 detenidos. El esquema se completará con la Alcaldía General de la Ciudad, que comenzará a recibir a partir de enero a personas acusadas de delitos cometidos en territorio porteño.
Una vez finalizado el traslado y sin detenidos dentro de la cárcel, comenzará la urbanización del terreno que actualmente ocupa el penal. El futuro desarrollo deberá contemplar espacios verdes y un sector destinado a preservar la memoria de la denominada Masacre del Pabellón 7, ocurrida en marzo de 1978, cuando 65 internos murieron durante un incendio dentro del establecimiento.
Según el arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani, director de Grupo Ludigliani, el cierre permitirá modificar una situación que condicionó la conexión entre Villa Devoto y los barrios cercanos. «Hace mucho que los vecinos esperamos la erradicación de la cárcel. Sacar la cárcel daría apertura al desarrollo de barrios como Monte Castro», sostuvo.
Ludigliani afirmó que la presencia del establecimiento penitenciario funciona actualmente como una barrera dentro de la trama urbana y limita la expansión que Villa Devoto experimentó durante los últimos años. «La cárcel hace de barrera con Villa Devoto, que viene creciendo y necesita seguir desarrollando zonas periféricas», explicó.
El arquitecto consideró que la ubicación de un establecimiento penitenciario de estas características perdió relación con la configuración actual de Buenos Aires. «A esta altura, tener una institución presidiaria dentro del tejido urbano en Capital Federal no permite el desarrollo periférico», señaló.
El cierre de la cárcel no supone únicamente liberar el terreno que ocupa actualmente el establecimiento. Su reconversión también puede modificar la dinámica urbana de las cuadras cercanas y generar nuevas conexiones, espacios públicos y desarrollos residenciales y comerciales. El traslado a Marcos Paz abre así dos procesos en paralelo: la reorganización del sistema penitenciario y la disponibilidad de uno de los predios de mayor relevancia urbana de la zona.
