El filósofo español Miguel de Unamuno propuso en 1912 que cada individuo está compuesto por tres identidades: la que uno cree ser, la que los demás creen y la real. Su enfoque, desarrollado en «Del sentimiento trágico de la vida», anticipó conceptos del psicoanálisis y la psicología.
La pregunta «¿quién soy?» ha sido abordada por la filosofía y la psicología a lo largo de la historia. Una de las respuestas más citadas pertenece al pensador español Miguel de Unamuno, quien en su ensayo «Del sentimiento trágico de la vida» (1912) escribió: «Cada uno es, en realidad, tres: el que uno cree que es, el que los demás creen y el que es de verdad».
Unamuno, nacido en Bilbao en 1864 y fallecido en Salamanca en 1936, fue filósofo, ensayista, poeta y novelista. Integró la Generación del 98, y su obra se centró en temas existenciales como la mortalidad, la fe y la identidad. Sus postulados siguen siendo referenciados en ámbitos académicos y clínicos.
Las tres identidades según Unamuno
La tripartición del ser propuesta por Unamuno distingue:
- El que uno cree ser: la imagen subjetiva, los ideales y las autopercepciones. Desde el psicoanálisis, se vincula con el yo idealizado y la construcción del ego.
- El que los demás creen que es: la máscara social o yo social, condicionado por las expectativas, prejuicios y proyecciones externas.
- El que es de verdad: la esencia íntima y profunda, que suele permanecer oculta bajo las capas anteriores. Se relaciona con el inconsciente en las teorías de Freud y Lacan.
Antecedentes y desarrollos posteriores
La idea de una identidad fragmentada fue abordada previamente por el filósofo Søren Kierkegaard, quien influyó en Unamuno con conceptos como la angustia existencial. En el siglo XX, el psicoanalista Donald Winnicott desarrolló la noción de «falso self», mientras que Carl Jung habló de la persona como arquetipo o máscara social.
El psicólogo Carl Rogers, en 1961, planteó que la incongruencia entre las acciones y los valores propios impide el bienestar emocional. Según Rogers, la coherencia entre lo que se hace, se dice y se piensa es un camino hacia la felicidad.
El desafío del autoconocimiento
Unamuno consideraba que la existencia humana se caracteriza por una contradicción trágica entre la razón y el deseo. Para él, el autoconocimiento es un proceso continuo, ya que el «yo» está en constante mutación.
En la actualidad, la exposición a ideales y comentarios en redes sociales puede intensificar el conflicto entre las expectativas externas y la percepción interna. El psicoanálisis sostiene que el verdadero yo se manifiesta a través de actos fallidos, sueños o síntomas, cuando los mecanismos de defensa se debilitan.
