La industria global del juego mueve 2,4 billones de dólares anuales y las apuestas online crecieron del 20% al 41% del mercado entre 2015 y la actualidad, según informes de The Lancet Public Health e H2 Gambling Capital. La OMS estima que 80 millones de adultos presentan trastornos adictivos al juego.
El juego y las apuestas se consolidan como una amenaza para la juventud a nivel global, según informes de organismos internacionales y especialistas. La industria mueve volúmenes de dinero que equivalen al PBI nominal de Canadá, de acuerdo con datos de IBISWorld.
La Comisión sobre Juego de The Lancet Public Health e Interpol indicó que la industria mundial del juego mueve 2,4 billones de dólares anuales: 712.000 millones corresponden a ingresos legales (GGR) y 1,7 billones a volumen apostado en actividades ilegales. La American Gaming Association (AGA) señaló que las apuestas online pasaron de representar el 20% del mercado en 2015 al 41% actual. H2 Gambling Capital prevé que el juego online alcanzará un volumen de apuestas de 530.000 millones de dólares en 2030.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que el 42% de los jugadores habituales son adultos y el 17,9% son adolescentes. Sobre ese total, el 8% presentaba un nivel elevado de riesgo de juego. The Lancet Public Health estima que existen unos 80 millones de adultos con trastornos adictivos al juego y otros 450 millones afectados por algún grado de daño relacionado con las apuestas.
La OMS describió el cambio en el proceso de apuesta: antes requería desplazamiento, ingreso, cambio de dinero, cola y espera; ahora se realiza mediante el teléfono móvil, lo que permite repetir la acción decenas o cientos de veces al día. La American Psychiatric Association (APA) menciona comorbilidad entre juego problemático y otras adicciones, sin confirmar una relación causal.
Una síntesis de 21 estudios concluyó que la delincuencia relacionada con el juego consiste principalmente en delitos económicos o no violentos para financiar el vicio. El 60% de los ingresos legales e ilegales del sector provienen de personas que juegan en niveles perjudiciales. Los expertos describen ocho fases de deterioro social: robo, fraude, endeudamiento, violencia y rupturas familiares, pobreza, insuficiencia alimentaria y deterioro de salud, blanqueo de dinero, adicción y tráficos para financiar el juego.
La OMS estudia la asociación entre problemas de juego y niveles de educación, pobreza, desempleo, inestabilidad residencial y falta de vivienda. Los sectores más desfavorecidos son los más vulnerables, según el organismo.
Interpol señaló que las apuestas ilegales pueden caer en la esfera financiera controlada por organizaciones criminales, que utilizan criptomonedas y sociedades offshore para blanquear capitales. También mencionó la existencia de apuestas predictivas sobre eventos políticos o geopolíticos, como la fecha de comienzo de una guerra.
La evolución del sector indica que la industria del juego contribuye a debilitar sectores sensibles de las sociedades, según los informes citados.
