El sistema electoral argentino presenta una distribución desigual de escaños en la Cámara de Diputados, conocida como malapportionment, que contradice el principio constitucional de representación poblacional. Un análisis detalla las causas, los efectos y las dificultades para su solución.
El sistema electoral argentino para la elección de diputados nacionales presenta una distribución desigual de escaños entre distritos, fenómeno conocido como malapportionment. Esta situación, que afecta el principio de representación poblacional establecido en la Constitución Nacional, fue analizada en un informe publicado por la agencia NA.
Definición y contexto
El malapportionment se refiere a la asignación desproporcionada de bancas en relación con la población de cada distrito electoral. En Argentina, los distritos son las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A diferencia del gerrymandering, práctica de rediseño arbitrario de distritos, el malapportionment surge de la distribución fija de escaños.
Base constitucional
El artículo 45 de la Constitución Nacional establece que el número de diputados debe ser uno por cada 33.000 habitantes o fracción no inferior a 16.500. Además, ordena que el Congreso ajuste la representación después de cada censo, pudiendo aumentar pero no disminuir la base. Sin embargo, la Ley 22.847, sancionada durante la última dictadura militar, fijó un mínimo de cinco diputados por distrito, lo que generó una desproporcionalidad significativa.
Ejemplos de desproporcionalidad
Según datos del último censo, la Provincia de Buenos Aires, con aproximadamente 17,5 millones de habitantes, elige 70 diputados, lo que equivale a unos 250.000 habitantes por banca. En contraste, Tierra del Fuego, con 186.000 habitantes, elige cinco diputados, es decir, unos 37.000 habitantes por banca. Esto implica que el voto de un fueguino tiene un peso representativo aproximadamente 6,7 veces mayor que el de un bonaerense.
Otro caso es el de Córdoba, que con 3,84 millones de habitantes elige 18 diputados, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 3,12 millones, elige 25. Así, un habitante de CABA tiene un peso representativo cercano al doble que un cordobés.
Factores que agravan el problema
En la Cámara de Diputados se combinan dos fuentes de malapportionment: el piso mínimo de cinco diputados por distrito y la falta de actualización de la cantidad de bancas según los censos, pese al mandato constitucional. La Cámara Nacional Electoral se ha pronunciado en reiteradas oportunidades instando al Congreso a corregir la situación, pero no se han adoptado medidas.
Dificultades para la corrección
El informe señala dos vías principales para resolver el problema. La primera, redistribuir bancas entre provincias, enfrenta la oposición de los legisladores de los distritos que perderían representación. La segunda, aumentar el número total de diputados, requeriría una Cámara de aproximadamente 1.236 miembros si se tomara como base a Tierra del Fuego, lo que se considera inviable. Una opción intermedia sería elevar la Cámara a 350 o 400 miembros, asignando las nuevas bancas a las provincias subrepresentadas, aunque también implica costos políticos.
Conclusiones
El problema del malapportionment persiste y su solución requiere acuerdos políticos que, según el análisis, no se vislumbran en el corto plazo. La resolución implicaría consensos similares a los necesarios para reformar otros aspectos del sistema político, como la coparticipación federal.
