El juez federal electoral bonaerense, Alejo Ramos Padilla, señaló que la crisis de representación en Argentina requiere consensos políticos. Un análisis de la distribución de bancas en el Congreso muestra desequilibrios entre la población y la representación parlamentaria, con la Provincia de Buenos Aires como el distrito más subrepresentado.
Buenos Aires, 30 de agosto (NA) – El sistema electoral argentino presenta desequilibrios en la representación parlamentaria, según un análisis basado en datos del Censo Nacional 2022 y la legislación vigente. El juez federal electoral bonaerense, Alejo Ramos Padilla, sostuvo que la crisis de representación no se resolverá sin consensos políticos.
La Constitución Nacional establece un sistema bicameral. En el Senado, todas las provincias tienen la misma cantidad de representantes, independientemente de su población. En la Cámara de Diputados, la representación se vincula a la población, pero la distribución de bancas está condicionada por reglas fijadas en la ley de facto 22.847, sancionada en 1983.
Según esa ley, se elige un diputado por cada 161.000 habitantes o fracción no menor a 80.500, con un mínimo de cinco diputados por distrito y un piso histórico que impide reducir la representación respecto de la existente el 23 de marzo de 1976.
El Censo Nacional 2022 registró 45.892.285 habitantes. La Provincia de Buenos Aires concentra el 38,1% de la población, pero su representación en Diputados es del 27,2% (70 de 257 bancas). Córdoba tiene el 8,3% de la población y el 7% de las bancas. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires pasó del 10,4% al 6,8% de la población, pero conserva el 9,7% de las bancas. Santa Fe tiene el 7,2% de la población y el 7,3% de las bancas.
Si se aplicara la proporción original de 161.000 habitantes por diputado, la Cámara pasaría de 257 a 359 escaños. Con el piso histórico, el total sería 362, ya que la Ciudad de Buenos Aires mantendría 25 bancas en lugar de las 22 que le corresponderían por la fórmula demográfica.
Si se usara la proporción actualizada de 262.400 habitantes por diputado, la Cámara tendría 251 escaños. En ese escenario, la mayoría de los distritos mantendría su peso, pero Santa Fe perdería dos legisladores y la Ciudad de Buenos Aires diez.
Ramos Padilla señaló que las distorsiones territoriales son un problema que el Congreso deberá abordar. Además, indicó que la crisis de representación también se relaciona con la mediación de los partidos políticos, el arrastre de lista y el ausentismo electoral. Según el juez, una discusión orientada por principios democráticos y constitucionales podría mejorar el vínculo entre representantes y representados, aunque ninguna modificación territorial resolverá por sí sola la crisis.
