El encuentro, disputado en el Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría, correspondiente a la tercera categoría de la Nations League, finalizó con victoria de Irlanda por 3-0. Previamente, los jugadores irlandeses evitaron el saludo protocolar, inclinaron la cabeza durante el himno israelí y portaron brazaletes negros.
El partido entre las selecciones de Israel e Irlanda, válido por la tercera categoría de la Nations League, se disputó este domingo en el Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría, donde Israel ejerce como local por disposición de la UEFA debido al conflicto armado en Gaza. Irlanda se impuso por 3-0.
Durante la semana previa, el director técnico de Irlanda, el islandés Heimir Hallgrimsson, declaró: «Estamos jugando contra el genocidio [de Israel]». La Federación Israelí de Fútbol respondió en su cuenta de X calificando a Hallgrimsson de «estúpido, ignorante e hipócrita».
El plantel irlandés votó sobre los pedidos de boicot de diferentes sectores sociales de su país. Los jugadores decidieron disputar el compromiso, ya que no presentarse les acarrearía la pérdida de puntos, una posible expulsión de la competencia y afectaría la condición de Irlanda de coorganizador con Gran Bretaña de la Eurocopa 2028.
El arquero suplente Gavin Bazunu (Bolton Wanderers) abandonó la concentración y explicó en redes sociales: «Representar a mi país significa todo para mí. Tengo el máximo respeto por cada uno de mis compañeros, el entrenador, su cuerpo técnico y el pueblo irlandés. Sin embargo, he tomado una decisión que no es a la ligera. Soy un hombre de profunda fe y me esfuerzo al máximo por ser una persona de carácter y principios; por lo tanto, siento que sería incorrecto participar en los próximos partidos contra Israel. Mi decisión se basa puramente en mi convicción personal de que matar a personas inocentes está mal. Es importante señalar que mi postura no es de oposición al pueblo israelí ni a la comunidad judía, sino en contra de las atrocidades en la región. Hay pocas ocasiones en la vida en las que se tiene la oportunidad de defender algo más grande, y creo firmemente que esta es una de ellas».
Como la UEFA obliga a incluir tres arqueros en la planilla oficial, el defensor Jimmy Dunne fue designado como guardavalla. La Federación de Irlanda decidió no vender entradas a sus hinchas; en el estadio húngaro hubo no más de 500 espectadores, todos de Israel. Hallgrimsson expresó minutos antes del cotejo: «Ha sido una de las semanas más difíciles para mí como entrenador y supongo que lo mismo ocurrió con la mayoría de los jugadores».
Durante la ceremonia de los himnos, los jugadores de Irlanda, tanto titulares como suplentes, bajaron las cabezas cuando se escuchó el himno de Israel. Tras los himnos, no hubo saludo de cortesía entre los equipos. Los capitanes Dara O’Shea y Manor Solomon no se estrecharon las manos ni cruzaron miradas. Los jugadores de Irlanda portaron un brazalete negro en señal de luto por las víctimas palestinas. Jack Moylan, tras marcar el tercer gol, se señaló la cinta negra y besó el escudo de la Federación Irlandesa.
Irlanda resolvió la victoria con tres goles en los primeros 25 minutos. Se contabilizaron 28 fouls (16 de Israel y 12 de Irlanda). El único roce involucró al irlandés Adam Idah y a Raz Shlomo, quienes forcejearon luego de una falta del israelí, que lo tomó desde atrás. Tras la infracción, se desafiaron con empujones y el árbitro amonestó a los dos. La restante tarjeta amarilla fue a un minuto del final, para el británico Coventry.
En el segundo tiempo, Irlanda administró la ventaja y atacó menos, mientras que los intentos israelíes no tuvieron profundidad, salvo con un remate de media distancia. Tras el pitazo final, tampoco hubo saludos entre los equipos. Primero se retiró Irlanda al vestuario y unos minutos después lo hizo su rival. El próximo domingo, Irlanda recibirá a Israel en Serbia, a puertas cerradas.
