Arqueólogos desenterraron en las ruinas de Villa Adriana, cerca de Roma, una placa de mármol de 40 por 35 centímetros con la inscripción FVLGVR SVBMANIVM, en un recinto cuadrangular. El hallazgo corresponde a un rito romano de enterramiento de rayos, según informaron los responsables de la excavación.
En las ruinas de Villa Adriana, la residencia del emperador Adriano en las afueras de Roma, un equipo de arqueólogos halló una placa de mármol de 40 por 35 centímetros con dos palabras grabadas: FVLGVR SVBMANIVM. El objeto fue encontrado en un pequeño recinto cuadrangular, en su posición original, según indicaron los responsables de la excavación.
La inscripción hace referencia al fulgur (rayo) de Summano, divinidad a la que los romanos atribuían los rayos nocturnos. Los rayos diurnos correspondían a Júpiter, de acuerdo con las creencias documentadas de la época.
Para los romanos, un rayo que tocaba tierra dejaba una herida sagrada que debía ser atendida e interpretada. El procedimiento seguía la disciplina etrusca, el compendio de preceptos adivinatorios custodiado por los arúspices y luego adoptado por Roma. Donde caía la descarga, se convocaba a los expertos para purificar el terreno: se cavaba un pozo ritual, se recogían los restos calcinados de tierra vitrificada —la fulgurita—, fragmentos de roca o astillas de árboles heridos, y se enterraban simulando una tumba. A menudo se señalaba el lugar con un altar o una losa conmemorativa bajo la fórmula Fulgur Conditum (el rayo enterrado).
Luego se sacrificaba una oveja de dos años —una bidens, de donde proviene el término bidental con que se designaba a estos recintos— y se levantaba alrededor un pequeño muro circular a cielo abierto, sin techo, para que el punto permaneciera en perpetua comunión con el cielo del que había bajado el fuego. La caída de un rayo no era considerada un simple fenómeno atmosférico: era la voz directa de los dioses. Ese fragmento de tierra dejaba de pertenecer a los hombres y quedaba consagrado para siempre.
El hallazgo en Villa Adriana se produce en el marco de excavaciones arqueológicas en el complejo. La placa de mármol, de 40 por 35 centímetros, se encontraba en un recinto cuadrangular y presenta la inscripción FVLGVR SVBMANIVM. Los arqueólogos señalaron que el objeto llevaba casi dos mil años sepultado.
Villa Adriana fue la residencia de descanso del emperador Adriano, quien gobernó Roma entre los años 117 y 138 d.C. El complejo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es objeto de investigaciones arqueológicas periódicas.
