El proyecto de presupuesto incluye obras viales, acueductos y plantas potabilizadoras en provincias cuyos gobernadores condicionan su apoyo a la eliminación de las PASO. Las transferencias discrecionales a las provincias cayeron 83% real entre enero y julio frente al mismo período de 2023.
El Presupuesto 2027 ingresó al Congreso con obras viales, acueductos y plantas potabilizadoras reclamadas por gobernadores aliados y dialoguistas. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, abrió una ronda de reuniones con mandatarios provinciales para solicitar apoyo. Los gobernadores exigen un aval firmado y más recursos antes de votar la eliminación de las PASO.
Entre enero y julio de este año, las transferencias discrecionales a las provincias cayeron 83% real frente al mismo período de 2023, según los datos citados. Julio fue el peor julio desde 2005.
En 2019, Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil con la promesa de terminar con el intercambio de votos en el Congreso por cargos y fondos. Dos años después, un dirigente del Centrão ocupaba la jefatura de la Casa Civil, Bolsonaro había apoyado a Arthur Lira para presidir la Cámara de Diputados y repartía enmiendas mediante un mecanismo denominado por la prensa «presupuesto secreto». En julio de 2021, Bolsonaro declaró: «Yo soy del Centrão».
En la Argentina, Javier Milei anunció antes de asumir que la obra pública bajaría a cero. Tras el triunfo de octubre y el fracaso de Provincias Unidas, gobernadores sin caja y sin alternativa aparecían obligados a apoyar a La Libertad Avanza, según el análisis.
El escenario actual presenta modificaciones. El oficialismo creció en el Congreso pero no tiene mayoría propia, y los legisladores que le faltan responden a quienes arman las listas en sus provincias. Con la caja seca, cada voto cuesta más, y un gobernador que lleva casi tres años sin transferencias aprendió a gobernar sin la Nación.
El calendario electoral también incide. Los gobernadores juegan su elección en 2027. Kicillof evalúa si desdobla mientras sus intendentes lo presionan, y cada mandatario calcula cuánto le conviene aparecer cerca de Milei y cuánto diferenciarse.
El texto menciona antecedentes: el menemismo sostuvo parte de su ajuste en los noventa con apoyo de provincias chicas, sobrerrepresentadas en el Congreso. La herramienta de los gobernadores de convertir votos en el Congreso en recursos para sus provincias condicionó a gobiernos de distintos signos.
«Bolsonaro tardó dos años en admitir que era del Centrão. Milei todavía no dijo nada parecido. Pero el Presupuesto 2027, con sus obras para los aliados, habla por sí solo», concluye el artículo, firmado por el director de Ciencia Política y Gobierno y Estudios Internacionales (UTDT).
