Las movilizaciones en Francia se reactivaron este fin de semana con participación sindical y estudiantil. Los estudiantes de secundaria solicitan la derogación de Parcoursup, plataforma de admisión universitaria, y exigen mayor presupuesto para institutos y docentes.
Las protestas en Francia se reactivaron este fin de semana en centros urbanos con presencia sindical y estudiantil. Además de reclamar más presupuesto para institutos y docentes, los estudiantes de secundaria piden la derogación del sistema de admisión universitaria Parcoursup.
Parcoursup es una plataforma que permite a los estudiantes secundarios solicitar admisión a más de 25.000 programas de educación, la mayoría con títulos reconocidos por el Estado francés. Los estudiantes pueden crear un perfil desde primero y segundo año, y para solicitar una vacante deben recopilar documentos y formalizar un expediente web.
En las últimas semanas, adolescentes han tomado las calles para cuestionar el funcionamiento y los criterios de asignación. Manifestantes de la región de Porte d’Italie declararon a medios que piden la «derogación del Parcoursup» junto a «la apertura de miles de plazas universitarias», además de la «contratación masiva de profesores con contratos indefinidos, un estatus adecuado para los AESH [asistentes para estudiantes con discapacidad] y un plan nacional de renovación de edificios», según Le Monde.
Una voz de la Unión Estudiantil sostuvo que Parcoursup funciona a través de una política de preferencia nacional que «implementa el pacto Macron-Le Pen en nuestros estudios» y afirmó: «Ser estudiante en la Francia de Macron es una verdadera carrera de obstáculos». Asimismo, denunciaron un proceso de selección «social y racista».
Ante una posible sobre-demanda de vacantes en ciertas carreras, los estudiantes señalan una saturación del sitio, situación que, según ellos, no ocurriría si se habilitaran más lugares y se contrataran más docentes para absorber la cantidad de alumnos.
Este sábado, una nueva marcha masiva se llevó a cabo en distintas ciudades de Francia como parte de otra jornada de movilización contra la gestión de Emmanuel Macron. Se reportaron 135 detenciones tras el despliegue de un operativo con más de 70.000 agentes de seguridad, y se registraron incidentes con la policía que incluyeron el uso de gas lacrimógeno.
La marcha contó con una importante convocatoria de distintos sectores sociales, luego de la primera manifestación del sábado 17 de octubre que tuvo la participación de sindicatos y grupos como los «chalecos amarillos». El dispositivo desplegado incluyó unidades de élite de la policía, efectivos de la Gendarmería Nacional, soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, vehículos blindados, helicópteros y drones en las principales zonas céntricas. Comercios y museos cerraron para evitar saqueos.
