El hecho ocurrió en julio de 2023 cuando la aeronave se aproximaba al aeropuerto de Martha’s Vineyard. La mujer, sin formación como piloto, logró posar la avioneta en un terreno irregular. Su esposo falleció cinco días después.
Una mujer sin formación como piloto aterrizó de emergencia una avioneta turbohélice Piper Meridian después de que su esposo, que pilotaba la nave, perdiera el conocimiento durante la aproximación al aeropuerto de Martha’s Vineyard en julio de 2023.
El relato fue publicado originalmente por The New York Times y distribuido por New York Times Licensing.
Según el texto, la mujer viajaba junto a su esposo, un piloto con licencia vigente que había aprobado el examen médico de la Administración Federal de Aviación (FAA) 15 días antes del vuelo. La aeronave se dirigía desde el aeropuerto del condado de Westchester hacia Martha’s Vineyard.
De acuerdo con la narración, el control de tráfico aéreo indicó al piloto que se encontraba en un viento de cola hacia la pista 24, pero la mujer observó que la pista 33 se encontraba debajo del avión. El piloto ajustó el rumbo y la torre autorizó el aterrizaje.
La mujer relató que, cuando la pista desapareció debajo de la aeronave, el piloto dijo: «No estoy bien» y cayó inconsciente sobre su brazo izquierdo. En ese momento, ella tomó los controles y tiró de la palanca para ascender y esquivar una cerca metálica y un bosque.
El texto indica que la mujer no podía comunicarse por radio ni activar el piloto automático, y que debía mantener la palanca de mando con una mano mientras el cuerpo de su esposo le inmovilizaba el brazo izquierdo. Decidió regresar al aeropuerto y aterrizar en un terreno irregular junto a la pista 24, sin bajar el tren de aterrizaje ni reducir la velocidad.
La aeronave tocó tierra con el vientre y quedó destruida. La mujer y su esposo no sufrieron heridas físicas, según el relato. El hombre falleció cinco días después en un hospital de Boston.
El artículo menciona que la mujer padeció trastorno de estrés postraumático tras el incidente y que consultó al doctor Arash Javanbakht, director de la Clínica de Investigación sobre Estrés, Trauma y Ansiedad en Detroit. Según el texto, el profesional le indicó que el trastorno no era una sentencia de por vida.
Meses después, la mujer voló en un vuelo comercial desde Nueva York a Florida para despedirse de su madre, que se encontraba en un hospicio. Llegó a tiempo para verla y despedirse.
