Los republicanos se movilizaron este domingo para evitar ser derrotados en los comicios legislativos de Estados Unidos, donde los demócratas intentan obtener la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado. Según encuestas, los demócratas podrían quitarles la mayoría a los republicanos. El presidente Donald Trump ha advertido sobre un posible fraude y ha hecho declaraciones sobre los demócratas. Casi 50 millones de estadounidenses ya votaron de forma anticipada.
Este domingo, los republicanos se movilizaron para evitar ser derrotados en las elecciones legislativas en Estados Unidos, donde los demócratas intentan recuperar el control del Congreso, lo que les permitiría imponer un contrapeso político al poder del presidente Donald Trump.
Según las encuestas a las que tuvo acceso la agencia AFP, los demócratas conseguirían quitarles la mayoría a los republicanos en la Cámara de Representantes y además tienen posibilidades de ganar el Senado.
El problema que enfrentan los demócratas es que, durante los últimos dos años, Trump desafió todas las normas políticas y podría no aceptar los resultados de las elecciones y denunciar, apoyado por su partido, que hubo fraude.
Casi 50 millones de estadounidenses lograron sufragar en forma anticipada.
El Presidente ya lanzó frases polémicas, afirmando, por ejemplo, que, si ganan los demócratas, convertirán a Estados Unidos al comunismo, y también prometió darle 5.000 dólares a cada ciudadano si su partido vence en estas elecciones.
Aunque en declaraciones que hizo el sábado por la noche ante periodistas, Trump aseguró que se “siente bien” porque “al país nunca le ha ido mejor”, un sondeo de NBC News publicado este domingo reveló que el 60% de los estadounidenses desaprueba su gestión.
Un detalle fundamental es que, según los encuestadores, incluso en estados históricamente republicanos como Kansas y Texas, hay probabilidades de un cambio a favor de los demócratas.
Estas elecciones han registrado un gasto de unos 11.000 millones de dólares en publicidad, y la mayoría de ese dinero viene de donantes individuales. Por ejemplo, Elon Musk, un importante aliado de Donald Trump, aportó, según AFP, casi 500 millones de dólares para la campaña republicana.
Por otra parte, el presidente no dudó en lanzar afirmaciones falsas, calificando, por ejemplo, a Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, de “yihadista”.
Sin embargo, la mayor preocupación de los demócratas es que los republicanos no acepten la derrota, lo que podría generar una crisis constitucional similar al intento de Trump de revertir su derrota en las elecciones presidenciales del año 2020 ante Joe Biden.
La realidad es que ganar la Cámara de Representantes les daría a los demócratas el control del presupuesto y además asumirían la dirección de comités encargados de investigar temas muy sensibles, como las acusaciones de corrupción o las relaciones de Trump con Jeffrey Epstein.
Otro detalle importante es que un Senado bajo control demócrata podría bloquear los nombramientos judiciales de Trump, especialmente los destinados a la Corte Suprema de Justicia.
