En la 32ª Conferencia Industrial de la UIA, el ministro de Economía anunció la suspensión de embargos de ARCA hasta mayo de 2027 y otras medidas. Los empresarios valoraron el alivio financiero, aunque señalaron que la falta de demanda y la caída del consumo continúan condicionando la actividad.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este jueves un paquete de medidas de alivio fiscal durante la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), realizada en el Golden Center bajo el lema «Talento argentino, la fuerza que transforma». Entre los anuncios se destacó la suspensión de los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a las empresas hasta mayo de 2027, medida que fue aplaudida por los asistentes.
«La idea de esto es que les dé margen para ordenar sus cuentas», explicó Caputo durante su exposición. Además, el ministro anunció la extensión de los planes de pago de hasta 18 cuotas para deudas con el organismo y habilitó que las pymes puedan utilizar la totalidad de los saldos a favor por exportaciones e IVA de exportación para cancelar obligaciones aduaneras. Para las grandes compañías, el mecanismo se aplicará de manera progresiva.
El paquete también incluyó financiamiento del Banco Nación para el sector automotor, con tasas fijas de alrededor del 20%, y una propuesta a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires para eliminar el impuesto a los sellos. Caputo defendió el rumbo económico y sostuvo que la competitividad debe mejorar a través de la reducción de impuestos, regulaciones y costos financieros, además de una mejora en la infraestructura. También planteó que toda la economía debería converger hacia el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Si bien los anuncios fueron recibidos con aplausos, los industriales que participaron del encuentro coincidieron en que las medidas no alcanzan para reactivar la actividad. En conversaciones con la prensa, los referentes del sector señalaron que el principal problema sigue siendo la falta de demanda, la caída del consumo y los costos crecientes.
Silvio Zurzolo, presidente de la 32° Conferencia Industrial, destacó que las medidas son una señal de que el Gobierno comenzó a escuchar los planteos del sector. «Es importante tener diálogo, que nos escuchen y que nuestras propuestas empiecen a tomarlas. Creo que estas medidas tienen que ver con eso, con habernos escuchado y darse cuenta de que la PyME la está pasando muy mal», señaló. Sin embargo, fue contundente sobre los alcances: «Para mí son paliativos, simplemente es lograr una previsibilidad para unos meses. Claramente no alcanza, necesitamos un plan productivo con política de Estado».
Zurzolo también puso el foco en otros problemas que condicionan la competitividad industrial, como la carga tributaria nacional, provincial y municipal, los costos logísticos y la necesidad de avanzar en acuerdos entre empresarios, trabajadores y el sector público. Además, remarcó la importancia de adaptar la formación laboral a los procesos de transformación digital.
Pablo Dragún, director ejecutivo de la Fundación Observatorio PyME, consideró que la suspensión de embargos representa un alivio en un contexto de creciente fragilidad financiera, aunque aclaró que no modifica por sí sola la ecuación de las empresas. «Más del 80% de las pymes dice que el principal problema es la falta de demanda», explicó. A eso se suma una estructura de costos que presiona sobre los márgenes: en muchas empresas, los gastos aumentan por encima de lo que pueden ajustar los precios de sus productos.
Según el último informe de coyuntura de la Fundación Observatorio PyME, durante el tercer trimestre de 2026 la producción de las pymes industriales cayó 11,9% interanual y el empleo retrocedió 5,6%. Ambos indicadores acumularon 14 trimestres consecutivos de bajas interanuales. Además, para el 75% de las empresas los costos aumentaron por encima de los precios de venta. Dragún también advirtió sobre el deterioro de la cadena de pagos: los plazos de cobro se extendieron hasta un promedio de 49 días, diez más que en 2025.
En ese escenario, consideró que la decisión de ARCA puede evitar que algunas empresas queden todavía más comprometidas financieramente. «Con todo esto, que ARCA afloje un poco ese ajuste que se venía utilizando es un alivio. No va a cambiar la ecuación por los problemas que hay de demanda y todo lo demás, pero por lo menos es una medida», sostuvo. Al ser consultado por otras herramientas, mencionó el potencial de la obra pública para traccionar actividad y la posibilidad de que los proyectos vinculados al RIGI comiencen a generar un efecto más extendido sobre las pymes. Por ahora, menos del 2% de las empresas relevadas vendía directamente a proyectos bajo ese régimen.
Un industrial que participó del encuentro y prefirió no ser identificado mencionó la necesidad de que el ordenamiento macroeconómico comience a reflejarse en el consumo y en la economía cotidiana. «Creo que está muy bien, que es importante que el sector productivo de la Argentina se concentre y haga este tipo de conferencias. Es muy bueno poder venir a escuchar al ministro de Economía de la Nación y las propuestas que tiene para el sector, como darles un plazo más a las empresas para pagar las deudas de ARCA y la cuenta única aduanera. Creo que son todas buenas iniciativas», señaló. No obstante, reconoció que el consumo ha caído y que es necesario que la recuperación se derrame. «Hay sectores como la minería y los hidrocarburos, donde el derrame es mucho más profundo, donde se ven grandes inversiones del RIGI y la compra nacional está derramando. Pero hay grandes núcleos de los conurbanos de la provincia de Buenos Aires, de Rosario y de Mendoza donde todavía eso no se ve», explicó.
De cara a 2027, el empresario consideró que el Gobierno debería prestar mayor atención a la microeconomía. «La macro se ordenó mucho, pero creo que el Gobierno tiene que empezar a ver lo que hablábamos antes, el consumo, y que eso empiece a derramar en la economía local y que la gente empiece a sentir un poquito más la plata en el bolsillo», afirmó. Además, remarcó que la recuperación necesita una recomposición de los ingresos: «Falta ese paso de que la gente empiece a sentir eso, de que los sueldos no se atrasen y poder afrontar los distintos compromisos que tiene».
El debate por el modelo productivo también estuvo presente. El exministro de Producción José Ignacio de Mendiguren planteó una mirada crítica sobre la estrategia oficial y advirtió que el crecimiento de sectores como la minería y la energía no garantiza, por sí solo, un desarrollo industrial extendido. Sostuvo que la Argentina tiene una oportunidad por la abundancia de recursos naturales, pero consideró que el desafío es lograr que esas inversiones generen valor agregado dentro del país. Para eso, señaló, se necesitan compromisos de inversión tecnológica, desarrollo de proveedores locales y mecanismos que permitan reinvertir parte de las ganancias. Como contrapunto, mencionó los casos de Noruega y Chile, que utilizaron sus recursos naturales para construir fondos de sustentabilidad y desarrollar proveedores y capacidades productivas. «El tema no es tener los recursos, sino qué hacer con ellos», resumió.
