El gobierno de José Antonio Kast anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso para impedir el acceso de menores de 16 años a plataformas como TikTok, Instagram y WhatsApp, exigiendo verificación de edad obligatoria.
SANTIAGO, Chile.- Son las cuatro de la tarde y suena el timbre de salida en un colegio de La Reina. Las veredas se llenan de estudiantes. Cuatro adolescentes se detienen: dos miran videos, otro responde mensajes y una escucha música. La pregunta sobre si una ley les prohibiría usar redes sociales antes de los 16 años provoca respuestas evasivas. “Las uso igual”, dice uno. “Uso el celular de mis papás”, agrega otro.
No es una hipótesis. El gobierno de José Antonio Kast anunció que enviará al Congreso un proyecto para impedir el acceso de menores de 16 años a redes sociales y exigir a las plataformas verificar la edad de sus usuarios. La iniciativa, llamada Entornos Digitales Seguros, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social, se suma a un debate ya abierto en Australia, Francia y la Unión Europea.
El proyecto, que llegaría al Congreso en mayo, no solo fijará una edad mínima para abrir cuentas, sino que abrirá la discusión sobre la capacidad del Estado para regular plataformas globales y fiscalizar su cumplimiento. “El Estado no puede llegar tarde cuando se trata de proteger a niños y adolescentes”, dijo la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf.
La normativa prohibiría el registro y uso de cuentas a menores de 16 años, exigiría eliminar perfiles que incumplan la regla e implementar mecanismos de verificación etaria como documentos de identidad, reconocimiento facial o validación biométrica. Esto plantea interrogantes sobre privacidad y tratamiento de datos personales.
Francisca Romo, académica de la Universidad Diego Portales, advierte: “No existe evidencia concluyente de que una prohibición general mejore la salud mental adolescente o reduzca riesgos como grooming y ciberacoso. La edad mínima no reemplaza la educación digital, el acompañamiento familiar y el diseño seguro de plataformas”.
En Chile viven cerca de 4,4 millones de niños y adolescentes. El gobierno evalúa también regular los videojuegos online. Según Pew Research Center, casi la mitad de los adolescentes estadounidenses de 13 a 17 años está en línea “casi constantemente”. En Chile, el estudio Radiografía Digital 2024 estima cuatro horas diarias de conexión recreativa entre adolescentes; el 72% ya tenía celular propio a los 11 años.
El senador Arturo Squella impulsa restricciones similares desde el Congreso: “No busca restringir libertades, sino establecer reglas claras”. En el oficialismo y la oposición hay coincidencia en la necesidad de actuar, pero diferencias en el mecanismo: sectores de derecha favorecen restricciones etarias estrictas, mientras que voces de izquierda priorizan la regulación de las empresas tecnológicas y la educación digital.
Fuera del Congreso, el tema se instala en medios, radios y grupos de padres. Carlos Mansilla, padre de dos adolescentes, describe conflictos frecuentes: “Está bravo el tema digital con los jóvenes”, mencionando chats problemáticos, viralización de imágenes y dependencia creciente.
