La polémica en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, genera debate sobre la comunicación oficial y la imagen presidencial, mientras las encuestas muestran una caída en la aprobación de Javier Milei.
Desde el punto de vista de la política, un ministro es un fusible y no se puede, por salvar el fusible, dejar que se queme la casa”, describía días atrás el consultor Jaime Durán Barba, al argumentar que si fuera asesor del gobierno de Javier Milei, hubiera aconsejado echar a Manuel Adorni desde el primer momento. Aún bajo la creencia de que es totalmente inocente, por el daño que le provoca a la imagen del Gobierno.
A diferencia de lo que algunos analistas estiman, que la compleja situación económica es la raíz del amplio rechazo al caso Adorni y de la penetración de las sospechas de corrupción respecto del oficialismo, Durán Barba valora a ambos factores por igual como claves del declive de la imagen de Milei.
Esa caída en la imagen presidencial la reflejó Clarín este domingo, en base a 14 encuestas. En todos los casos, lo incierto es si alcanzó el piso o seguirá cayendo, como ocurre desde enero. El otro dato llamativo es que en algunos sondeos Milei es superado por Patricia Bullrich y aparece cerca el gobernador kirchnerista Axel Kicillof.
El ministro de Economía, Luis Caputo, viene de garantizarle a un grupo de empresarios que no existe «el riesgo kuka». Sin embargo, el núcleo medular del relato mileísta es sacudir permanentemente el peligro del regreso del kirchnerismo, para consolidarse como única opción. Al mercado no le satisface ese argumento.
El Gobierno, en sus distintos niveles, no alcanza a comprender cómo la sociedad puede cuestionarlo por volúmenes de irregularidades que parecen nimiedades comparadas con la corrupción kirchnerista. Tal vez no observan que elevar la vara de la ética y de la moral provoca que cuando la transgresión ocurre «en casa», el castigo social se multiplica.
Un informe sobre la réplica de la sesión del funcionario en Diputados arrojó que la conversación fue masiva, con más de 102 mil tuits y sostenida durante más de 13 horas. Llamó la atención la pasividad de las cuentas libertarias, que no salieron en defensa de Adorni con la intensidad habitual. También se registró una fractura en el espacio de derecha y centroderecha que conforman libertarios y macristas.
El propio Jefe de Gabinete, durante la sesión cuyo foco estaba puesto en su situación judicial que lo investiga por supuestas dádivas y enriquecimiento ilícito, dio detalles sobre los gastos corporativos de la empresa estatal Nucleoeléctrica, que hasta febrero estuvo a cargo de Demian Reidel. En el documento que Adorni le entregó a los diputados aparecen consumos en el exterior en free shops, hoteles de lujo, peluquerías, negocios de ropa, discotecas y restaurantes, así como extracciones en otros países y aquí equivalentes a $ 50 millones. Reidel dio su versión, en la que se despegó de ese tipo de gastos, pero terminó confirmando su veracidad.
