En un contexto de ritmo acelerado y estímulos constantes, la especialista señala que la hora ideal para dormir es a las 10 de la noche, momento en que comienza a secretarse la hormona del crecimiento, clave para la reparación y el desarrollo.
En una sociedad acelerada, inundada de estímulos a través de redes sociales y servicios de mensajería instantánea, conciliar el sueño y dormir lo suficiente se han convertido en dos metas difíciles de cumplir. Por ello, abundan los consejos sobre cuántas horas hacen falta para sentirse descansado y, también, a qué hora conviene irse a la cama.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre ocho y nueve horas de sueño para sentirse bien el resto del día. Sin embargo, según las estadísticas de World Population Review sobre las horas de sueño en 40 países, en la mayoría la actividad comienza alrededor de las siete de la mañana. El informe agrega que, en muchos países, la gente se va a dormir alrededor de la medianoche, entre las 23:30 y las 0:30, a pesar de levantarse alrededor de las 7. Esto les asegura unas seis horas de descanso.
Desde España, donde mucha gente suele acostarse pasada la medianoche y levantarse a las 8, o incluso antes, y donde la siesta todavía es un hábito en pequeñas ciudades y pueblos, la doctora Sara Marín Berbell —que brinda consejos en su cuenta de Instagram (@uncafecontudoctora)— ha compartido su recomendación: “La hora ideal para dormir son las 10 de la noche, porque a esa hora comienza a funcionar la hormona de crecimiento”.
Marín añade que la hormona del crecimiento es fundamental “en los niños para el desarrollo y en nosotros para la reparación”. Luego, señala que dormirse entre las 10 y las 11 de la noche permite alcanzar esa fase profunda justo a tiempo para beneficiarse del pico de producción hormonal que “comienza alrededor de la medianoche”.
Según Marín, un descanso temprano y continuo facilita completar las distintas fases del sueño. “De esta manera se cumple el ciclo completo y este ciclo es muy importante porque uno mejora la función cognitiva y la memoria, se regenera el cuerpo, se fortalece el sistema inmune y se regula el metabolismo”.
Los ciclos de sueño se dividen en fase de sueño ligero, fase de sueño profundo y fase de sueño REM. En cada fase, que se repite varias veces, la amplitud de las ondas cerebrales varía, y el cuerpo experimenta diferentes sensaciones. Por ejemplo, en la fase de sueño profundo se suele experimentar una sensación de relajación muscular, y es más difícil despertarse; mientras que en la fase de sueño ligero la persona se encuentra en una transición entre el estado de vigilia y el sueño. Una persona puede experimentar entre 4 y 6 ciclos de sueño por noche.
