Cada 4 de julio se conmemora el Día del Médico Rural, fecha que resalta el trabajo de profesionales que ejercen en zonas con limitaciones de infraestructura y recursos.
Buenos Aires, 4 julio (NA) — El Día del Médico Rural se conmemora cada 4 de julio y pone en valor a los profesionales de la medicina que ejercen en territorios donde las distancias, la falta de infraestructura y los recursos limitados convierten al cuidado de la salud en un desafío cotidiano.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el médico rural es una figura clave para acercar el sistema de salud a las comunidades. Su tarea no se desarrolla de manera aislada, sino en articulación con enfermeros, agentes sanitarios, nutricionistas, trabajadores sociales, psicólogos, referentes comunitarios y organizaciones locales.
Este trabajo interdisciplinario permite organizar traslados, coordinar servicios, priorizar recursos y acompañar a las personas desde una mirada integral, respetando las características culturales y sociales de cada comunidad.
“Vivir y trabajar en la comunidad permite comprender de manera más profunda las condiciones que influyen en los procesos de salud y enfermedad, desarmar prejuicios, fortalecer el vínculo con los pacientes y reducir la distancia entre ellos y el equipo de salud”, afirmó Valentina Fernández, médica pediatra graduada en la Universidad Hospital Italian.
Fernández, coordinadora médica en terreno en Santa Victoria Este, Salta, donde la citada Universidad lleva adelante el Proyecto sociosanitario educativo Isthat, añadió: “El conocimiento situado permite una práctica más artesanal, con otros ritmos y otras conversaciones en las que uno encuentra sentido”.
El ejercicio de la medicina rural también implica desafíos permanentes: grandes distancias, dificultades para acceder a especialistas, limitaciones de infraestructura y la necesidad de tomar decisiones condicionadas por el contexto. Muchas de las problemáticas sanitarias están atravesadas por factores sociales y por barreras económicas, geográficas o culturales que suelen traducirse en consultas tardías.
“La cercanía cotidiana permite acompañar a las personas a lo largo del tiempo y seguir de cerca su recorrido, generando relaciones de confianza que trascienden el espacio del consultorio”, sostuvo Cecilia Gómez, médica de familia graduada en la misma Universidad, quien se desempeña como médica de guardia permanente en el Centro de Atención Primaria de la Salud de Purmamarca, Jujuy. “En la ruralidad, conocer las condiciones de vida, las dinámicas familiares y las problemáticas particulares de cada persona y familia se vuelve una ventaja clave para poder abordar las situaciones de forma más efectiva y pertinente”, agregó.
En este escenario, la atención primaria de la salud adquiere un rol estratégico: reforzar la prevención y la promoción de la salud permite abordar gran parte de las problemáticas más frecuentes desde el primer nivel de atención, mejorar la calidad de vida de las personas y reducir complicaciones futuras, especialmente en comunidades alejadas de los centros urbanos.
“La medicina rural transforma la manera de ejercer la profesión. Te mueve, te interpela, te llena de preguntas. En el encuentro cotidiano con las comunidades, el conocimiento se construye desde el territorio y el vínculo va mucho más allá del consultorio”, concluyeron las especialistas.
