La Federación Francesa de Fútbol presentó un recurso ante la FIFA para solicitar la anulación de las tarjetas amarillas recibidas por Michael Olise, Manu Koné y Bradley Barcola durante el partido de octavos de final del Mundial 2026 contra Paraguay.
La Federación Francesa de Fútbol (FFF) presentó un recurso ante la FIFA para solicitar la anulación de las tarjetas amarillas que recibieron Michael Olise, Manu Koné y Bradley Barcola durante la victoria por 1-0 sobre Paraguay en los octavos de final del Mundial 2026. La información fue confirmada por Guy Stéphan, ayudante del director técnico Didier Deschamps, quien declaró: «Sí. Sobre las tres», al ser consultado sobre el alcance del reclamo.
El objetivo de la FFF es evitar que los tres futbolistas lleguen condicionados al cruce de cuartos de final frente a Marruecos. Si cualquiera de ellos recibe otra tarjeta amarilla en ese encuentro, quedará automáticamente suspendido para una eventual semifinal.
El pedido francés se produce luego de que la FIFA aceptara revisar la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, quien había sido expulsado y posteriormente quedó habilitado para disputar los octavos de final. La decisión de la FIFA tomó mayor repercusión después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revelara públicamente que mantuvo conversaciones con autoridades del organismo para solicitar la revisión de la tarjeta roja.
Con ese antecedente, distintas federaciones comenzaron a explorar mecanismos para revertir sanciones recibidas durante el torneo. En el Reino Unido, los parlamentarios británicos Noah Law y Melanie Onn enviaron una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar que la suspensión automática del defensor inglés Jarell Quansah, expulsado frente a México, sea postergada hasta después del Mundial. En paralelo, la Football Association (FA) analiza si existen fundamentos reglamentarios para presentar una apelación formal por esa sanción.
La apelación presentada por Francia representa un nuevo intento de aprovechar el precedente abierto por la FIFA. La resolución del organismo será determinante para los cuartos de final y podría marcar el criterio con el que se resolverán futuros reclamos disciplinarios durante el resto del Mundial 2026.
