La irregularidad de los créditos a las familias aumentó del 12,77% al 12,94% en julio, según datos de la Central de Deudores del Banco Central. El saldo refinanciado por los hogares llegó a $2,6 billones, el nivel más alto en décadas, mientras que 5,9 millones de personas registran atrasos superiores a 90 días.
La mora de los hogares volvió a subir en julio y las refinanciaciones de deudas alcanzaron niveles récord, según un informe de la consultora 1816 elaborado sobre la primera base de julio de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu), publicada por el Banco Central (BCRA).
La irregularidad de los créditos a las familias aumentó del 12,77% al 12,94% entre junio y julio. En el mismo período, la mora privada total pasó del 7,63% al 7,73%, y la correspondiente a las empresas subió del 3,50% al 3,61%.
Según el relevamiento de la consultora Analytica, también elaborado sobre la Cendeu, en julio había 21 millones de personas con al menos un crédito y 5,9 millones (el 28,2%) registraban atrasos superiores a 90 días. La mora representaba el 15,7% del monto total financiado, sobre una deuda acumulada de $96,3 billones.
El informe de 1816 indica que las familias refinanciaron deudas por $2,6 billones, un récord en décadas, y ese saldo representa el 3,7% de su crédito total. Entre las empresas, las operaciones refinanciadas equivalen al 0,8% del financiamiento, el nivel más alto en más de quince años.
La consultora 1816 estimó que estas refinanciaciones deberían contribuir a reducir la mora en los próximos meses, aunque el efecto no es inmediato porque el BCRA exige que los deudores refinanciados acumulen varios pagos antes de mejorar su clasificación.
El Banco Central considera en mora a quienes acumulan atrasos superiores a 90 días. Una persona con una demora de hasta 180 días debe pagar dos cuotas del crédito refinanciado para salir de esa situación; quienes arrastran incumplimientos mayores pueden tardar entre cinco y ocho meses.
La mitad de los morosos debe menos de $626.000, según el informe. Ese monto equivale a unos US$414, mientras que, según el Indec, en el primer trimestre la mitad de la población que percibía ingresos cobraba hasta $800.000 mensuales.
En el sistema financiero ampliado, que incluye entidades bancarias y no bancarias, hay 4,2 millones de personas con créditos irregulares fuera de los bancos, frente a tres millones en las entidades financieras. En ese segmento, liderado por Tarjeta Naranja y Mercado Pago, la irregularidad llegó al 33,7%.
La consultora LCG sostuvo que la dificultad para afrontar obligaciones relativamente pequeñas puede ser una señal de restricciones de ingresos en los hogares, y advirtió que el problema no representa por ahora un riesgo sistémico, pero sí puede limitar el financiamiento en el corto plazo.
La mora argentina, equivalente al 7,7% del crédito privado, es la más alta entre los países relevados por 1816: supera a Ecuador (4,5%), Perú (4%) y Brasil (3,9%). Como el sistema financiero local equivale a menos del 14% del PBI, el saldo irregular representa apenas 1,1% del producto.
GMA Capital ubicó el fenómeno dentro de la “economía del metro cuadrado”: los salarios privados registrados cayeron 1,8% real en el primer semestre y el ingreso disponible de las familias se redujo cerca de 20% desde 2023. Según la consultora, con menos margen luego de afrontar los gastos rígidos, el crédito funciona como amortiguador, y su límite es la mora.
En agosto, los préstamos personales bancarios se otorgaron a una tasa efectiva promedio de 89,2%, según el BCRA. Fuera de los bancos, 1816 la estimó en alrededor del 244%, antes de sumar comisiones, seguros e impuestos. La inflación interanual fue de 33,8% en julio.
La irregularidad comenzó a crecer cuando la desaceleración de la inflación dejó de licuar los préstamos y las tasas se separaron del aumento de los precios. El fenómeno añadió presión al dilema oficial entre contener al dólar y evitar que el costo del dinero enfríe todavía más el crédito.
LCG advirtió que el freno al crédito puede aparecer tanto por el lado de los bancos como por el de las familias: las entidades difícilmente mantendrán la misma agresividad comercial y casi seis millones de personas ya tienen dificultades para asumir otra deuda. Un trabajo de Galicia Research coincidió en que el deterioro establece ciertos límites a la velocidad con la que podría expandirse el financiamiento.
