Según datos del Ministerio de Salud de la Nación difundidos por la Universidad Austral, los nacimientos se redujeron un 47% en diez años. Un informe de UNFPA indica que el 57% de las personas tiene o tuvo menos hijos de los que hubiera querido, frente al 11% que tuvo más. Entre las mujeres inciden la dificultad para conciliar la crianza con el trabajo remunerado, la falta de tiempo y energía y la desigual distribución de las tareas de cuidado.
La Universidad Austral informó que los nacimientos en Argentina cayeron un 47% en la última década, según cifras del Ministerio de Salud de la Nación. La entidad académica difundió el dato meses atrás.
Un informe reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala que el 57% de las personas declara que tiene o tuvo menos hijos de los que hubiera querido, mientras que el 11% tuvo más. Entre las mujeres, el documento identifica como factores la dificultad para conciliar la crianza con el trabajo remunerado, la falta de tiempo y energía y la desigual distribución de las tareas de cuidado.
La última Guía de Buenas Prácticas del Centro CONFyE identifica condiciones laborales que dificultan la integración entre familia y trabajo: jornadas extensas, rígidas o impredecibles; culturas basadas en la disponibilidad permanente; la idea del “trabajador ideal” como alguien sin responsabilidades de cuidado; la escasez de políticas que acompañen la vida familiar y la ausencia de líderes que la promuevan.
En el artículo, la autora —doctora en Psicología y profesora en IAE Business School— relata una conversación con un gerente sobre el desempeño de una colaboradora de su equipo. El directivo mencionó falta de proactividad e iniciativa y, tras varios ejemplos, afirmó: “En el fondo, es una mamá”. La autora señaló que la frase le generó incomodidad y que el gerente, al escucharla en voz alta, dijo que esa expresión no reflejaba sus valores, entre ellos una profunda valoración de la maternidad.
El texto sostiene que, en el imaginario de muchas organizaciones, una mamá aparece como alguien que debe tener el celular en sonido por si le pasa algo a su hija, que dispone de menos tiempo para capacitarse o viajar, que no siempre puede quedarse hasta cualquier hora o que quizás no responda un mensaje un sábado tan rápido como otros. Agrega que la maternidad enseña a gestionar crisis, sostener a alguien mientras se está agotada, distinguir lo urgente de lo importante, aceptar que no todo se puede controlar, pedir ayuda y pedir perdón, y reconocer la singularidad de cada persona.
La autora plantea que existe una conversación pendiente en las organizaciones y que, ante la preocupación por la baja de la natalidad, parte del desafío es generar mejores condiciones económicas y sociales, pero también revisar el relato que se construye alrededor de la maternidad. “Difícilmente pueda convertirse en un proyecto de vida atractivo aquello que describimos casi exclusivamente en términos de interrupciones, pérdidas, restricciones y renuncias”, escribe.
El artículo concluye con una propuesta para el Día de la Madre: buscar caminos que generen mejores condiciones para que las mujeres que sueñan con ser madres y tener una carrera profesional encuentren un contexto laboral que las valore.
