Circulan en redes afirmaciones sobre un supuesto plan para ‘frenar’ la Tierra. La explicación, sin embargo, reside en un fenómeno físico real pero de magnitud imperceptible, vinculado a grandes proyectos de infraestructura.
La ciencia ha documentado que el movimiento de grandes masas, como el agua almacenada en represas, puede tener efectos medibles en parámetros planetarios. Recientemente, versiones virales adjudicaron a China un megaproyecto con el poder de «ralentizar la rotación» de la Tierra, una afirmación que requiere contextualización.
El principio físico detrás de esta idea es real y se basa en la conservación del momento angular. De manera análoga a un patinador que modifica su velocidad de giro al extender o contraer sus brazos, la redistribución de masa en la Tierra puede alterar su momento de inercia. Cuando una gran cantidad de material, como el agua de una represa, se aleja o acerca al eje de rotación, la duración del día puede variar de manera ínfima.
Un caso de estudio frecuente es la represa de las Tres Gargantas. Investigaciones, como las del geofísico Benjamin Fong Chao de la NASA, estimaron que el embalse de agua podría alargar el día en aproximadamente 0.06 microsegundos y generar un desplazamiento mínimo del eje terrestre, del orden de centímetros.
Es crucial destacar que este efecto es un «subproducto» físico de las megaobras, cuyo objetivo principal suele ser la generación de energía, el control de inundaciones o el desarrollo regional. La magnitud del cambio en la rotación es tan pequeña que resulta imperceptible frente a la variabilidad natural del planeta y no constituye una herramienta de política pública.
Por lo tanto, si bien es cierto que la actividad humana a gran escala puede alterar parámetros geofísicos de manera detectable con instrumentos precisos, la noción de un «plan deliberado» para desacelerar la Tierra carece de sustento. El debate más relevante en torno a estos proyectos suele centrarse en la evaluación de sus costos ambientales y sociales frente a sus beneficios económicos y energéticos.
