Guillermo Fassano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, analizó el impacto del concurso de acreedores de una empresa emblemática y señaló la caída del consumo, el acceso al crédito y la carga impositiva como factores clave.
La industria textil argentina registra un nuevo caso de dificultades con la presentación de Textilana a concurso de acreedores, una situación que refleja el deterioro general del sector. Guillermo Fassano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, afirmó: «Nosotros venimos diciendo hace un año que esta situación es insostenible». El dirigente destacó el carácter emblemático de la empresa afectada y explicó que su decisión responde a una lógica estrictamente económica.
Fassano señaló que la falta de recuperación del consumo terminó forzando la medida. Para el referente, este caso no es aislado, sino un síntoma claro de la crisis que atraviesan las pymes textiles. «Es una señal clarísima de cómo está la situación», afirmó, al tiempo que advirtió que muchas empresas más pequeñas sobreviven por factores emocionales o de inercia, pero enfrentan el mismo escenario adverso.
Uno de los ejes centrales del problema es la caída del poder adquisitivo. «Tenemos que señalar a una percepción de la gente de sueldos e ingresos que no alcanzan», explicó, lo que impacta directamente en la demanda de productos textiles. A esto se suma un factor clave: el acceso al crédito. Fassano describió el panorama actual: «Hoy no tenemos crédito, el sistema financiero es destructivo de la producción». Las altas tasas de interés desalientan el consumo y complican aún más la actividad.
Más allá de la coyuntura, Fassano puso el foco en cuestiones estructurales que afectan al sector desde hace años. «No se puede sobrevivir a los problemas estructurales», afirmó, enumerando factores como la alta carga impositiva, la burocracia y la falta de políticas de apoyo a las pymes. En este contexto, también se refirió a la apertura a productos importados. «Es una pena que se le regale el mercado interno», expresó, en referencia a medidas que, según su visión, perjudican a la producción nacional.
A pesar de este escenario, el dirigente descartó una desaparición total de la industria, aunque sí anticipó una reconversión. «El pullover marplatense no va a desaparecer porque tiene una calidad internacional», sostuvo, aclarando que el sector deberá adaptarse a nuevos nichos y formas de comercialización. Sin embargo, el panorama inmediato sigue siendo complejo. Cierres recientes de empresas históricas y la posibilidad de nuevas bajas reflejan la gravedad del momento.
