Carlos González Valdez, un abogado argentino, tomó la decisión de emigrar a Madrid en 1990, impulsado por la crisis económica y la inseguridad. Más de tres décadas después, reflexiona sobre su elección y la vida que construyó.
En 1990, Carlos González Valdez, un abogado argentino del oeste del Gran Buenos Aires, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida: emigrar a España junto a su familia. La hiperinflación, la creciente delincuencia y un asalto a su vivienda fueron los detonantes finales de una idea que había comenzado a gestarse tras una visita previa a Madrid en 1989.
«Al regresar a Argentina después de dos meses en España, el choque fue muy duro. Vivíamos con la sensación de que ‘el último apague la luz'», recuerda Carlos sobre el contexto de crisis. El robo total de su casa, pocos días después de su regreso, terminó de convencerlo a él y a su esposa de que era una señal para marcharse.
Con su título universitario recién obtenido, Carlos voló primero solo a Madrid para tantear el terreno, mientras su esposa e hijo esperaban en Buenos Aires. Arribó sin los papeles en regla, pero con la determinación de rehacer su vida. Los primeros meses vivió en casa de su madre, quien ya residía en España, hasta que consiguió un empleo que le permitió traer a su familia.
«Realmente me parecía que estaba en Disney, también hay que tener en cuenta que yo venía del ‘lejano oeste'», bromea al comparar la calidad de vida que encontró en los barrios obreros de Madrid con la realidad del conurbano bonaerense a finales de los 80 y principios de los 90.
Hoy, más de 36 años después de aquella decisión, Carlos vive una etapa diferente. Tras vender su despacho de abogados con un acuerdo de ‘no competencia’, decidió reducir su actividad laboral para dedicarse a viajar, disfrutar de la familia y asesorar sólo a algunos clientes puntuales. Su reflexión mira tanto al pasado como al presente: «Sigo pensando en que la decisión que tomé hace más de 36 años ha sido muy acertada, este es mi lugar en el mundo».
Sin embargo, observa con preocupación el contexto global: «Me preocupa la situación actual, lamentablemente vivimos en un mundo en el que se está menospreciando a la persona y se montan guerras para facturar». Su historia se enmarca en una de las corrientes migratorias de argentinos hacia España, que encontraron en ese país un nuevo hogar.
