La reina de los Países Bajos reutilizó un vestido de Natan de 2007 para el banquete diplomático anual, combinándolo con la icónica tiara de rubíes.
El miércoles 23 de abril, los reyes de los Países Bajos abrieron las puertas del Palacio Real de Ámsterdam para recibir a los integrantes del Cuerpo Diplomático en la cena anual, cuyo objetivo es «propiciar el contacto entre representantes neerlandeses y extranjeros», según indicó la casa de Orange-Nassau. El tema de este año fue «política y gobernanza», y el monarca dio su tradicional discurso frente a los 140 invitados, hablando sobre la cooperación internacional y el papel de los diplomáticos.
Como una de las principales impulsoras de la moda circular, la reina Máxima decidió usar una pieza que lleva 19 años en su guardarropa: un vestido escote palabra de honor color fucsia al cuerpo con volados en la parte inferior. Se trata de un diseño de Natan, su firma de cabecera, que estrenó el 1 de septiembre de 2007 para la celebración por los 40 años de su marido, realizada en el Palacio Het Loo, en Apeldoorn. Lo reutilizó en junio de 2024 durante el fin de semana del casamiento de la condesa Leonie von Waldburg-Zeil-Hohenems y el conde Caspar Matuschka, en Austria.
En esta ocasión, lo combinó con un chal a tono, un clutch plateado y un par de stilettos de Giovani Rossi. Pero la atención estuvo puesta en la joya ancestral que llevó sobre la cabeza: la corona conocida como «pavo real» o «cola de pavo», una pieza de 1897 de rubíes confeccionada por Johann Eduard Schurmann & Co. para la reina Guillermina. Es una de sus posesiones más preciadas y fue la primera tiara que usó su hija mayor, Amalia de Orange, al alcanzar la mayoría de edad. Máxima optó por el set completo: collar, brazalete, aretes y anillo, que ya había utilizado hace dos años para el mismo evento, entonces combinado con un vestido rojo de Natan.
