A los 25 años, Agustín Monzón, nieto de Carlos Monzón, habla sobre su infancia, su carrera actoral y cómo lidia con el legado de su abuelo.
Agustín Monzón (25) es nieto de Carlos Monzón, considerado el mejor boxeador argentino de todos los tiempos. Nacido en Santa Fe, donde también nació la leyenda de su abuelo, Agustín es actor, una profesión que eligió desde niño. «Fue mi deseo desde que soy chico. Me presenté a todos los castings y recién al cuarto año quedé en una película. No fue gracias a mi apellido», asegura.
Agustín no conoció a su abuelo, fallecido en 1995, seis años antes de su nacimiento. A través de su madre y sus tíos, fue armando la historia de Carlos Monzón, una figura que combina el deporte, el éxito mediático y un capítulo oscuro: la condena por el femicidio de Alicia Muñiz en 1988. «Tenía la representación de un Carlos Monzón sentimental y expresivo, y también la del mujeriego y poderoso. Al final, sin justificar nada, la imagen de la persona abatida», relata.
Respecto a su apellido artístico, explica que en su DNI figura Gómez Monzón, pero que desde la escuela lo llamaban solo Monzón. «En Santa Fe, Monzón era cotidiano, como la cumbia. Nunca me sentí diferente por llevar ese apellido», dice. Su padre no se opuso a que usara Monzón como apellido profesional.
Agustín también habló sobre su experiencia boxeando para un personaje: «No soy boxeador, pero aprendí a boxear. Participar en ‘Pararse de manos’ fue distinto; tenía la fantasía de saber qué siente un boxeador profesional en un ring». Además, señaló que si lo convocaran para interpretar a su abuelo en una biopic, sabría cómo hacerlo.
Consultado sobre el capítulo más oscuro de su abuelo, la cárcel por el femicidio de Alicia Muñiz, Agustín evitó profundizar: «No fue un buen…», dejando la frase inconclusa.
