En su nueva novela experimental, el escritor argentino aborda la vida de Benjamin Fondane para reflexionar sobre los autoritarismos actuales, la crisis de la atención y el papel del arte como resistencia.
El escritor argentino Patricio Pron, radicado en Madrid desde hace veinte años, presentó recientemente en Argentina su última novela, En todo hay una grieta y por ella entra la luz (Anagrama). La obra, definida por su autor como una “biografía fracasada (y una autobiografía victoriosa)”, reconstruye la vida del polígrafo rumano Benjamin Fondane, quien llegó a París en 1924, se vinculó con el dadaísmo y el surrealismo, discutió con André Breton, fundó un grupo teatral y difundió la obra del filósofo ruso León Chestov. Invitado por Victoria Ocampo, viajó a Argentina, donde dio conferencias sobre cine y filmó la película surrealista Tararira, que el productor destruyó por considerarla “inmoral y sediciosa”. De regreso a Francia en 1944, Fondane se entregó a los nazis al capturar a su hermana; ambos fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau.
En diálogo con este medio, Pron explicó que descartó escribir una biografía convencional de Fondane para evitar “traicionar el espíritu iconoclasta, innovador, rompedor, cuestionador y transgresor” del poeta. Sostuvo que el libro se abrió a la obra y vida de Fondane y a las experiencias que surgían a partir de ellas. La novela entrelaza ficción y no ficción, referencias a Donald Trump, las guerras del siglo XX y los autoritarismos actuales, con constantes notas al pie que interrumpen la lectura.
Pron afirmó que su obra “continúa la línea iniciada por Borges” y que, si su libro llama la atención, es porque “mis colegas no están haciendo lo que tendrían que hacer”. Señaló que los libros pueden “sostenernos, alimentarnos, permitirnos vivir en un mundo más rico, más diverso, más plural” y ayudar a recuperar la atención, que “está disminuyendo trágicamente”. Consideró que “llamar la atención sobre esas pérdidas, recordar una capacidad que se tiene y que está siendo robada, es un gesto político”.
Consultado sobre la repetición de terrores del siglo XX, Pron declaró: “La historia no se repite, tiene coincidencias, relaciones, rimas internas como un poema”. Vinculó la época de Fondane con el resurgimiento de “antiguos miedos, la radicalización de viejas ideas, la reaparición de opiniones políticas movidas por prejuicios y discursos de odio”. Agregó que se vive en un “mundo del final”, presidido por “la angustia, la incertidumbre, la aceptación y la incapacidad de construir algo”.
Pron afirmó que la literatura puede ser “el último reservorio de ideas acerca de un mundo y un futuro posible”. Explicó que los libros, frente a “las crecientes destrucciones y el aumento de conflictos”, pueden “ayudarnos a pensar” y contribuir a que se hagan “mejores preguntas”. Entre esas preguntas mencionó “cómo resolver el conflicto de la relación con la naturaleza o cómo reconstruir un mundo habitable”.
Patricio Pron es autor de seis libros de relatos, ocho novelas y un conjunto de ensayos. En 2010 fue destacado por la revista Granta como uno de los mejores escritores en español de su generación. Es doctor en Filología Románica por la Universidad de Göttingen.
