Un ciudadano sudanés de 30 años fue enviado a prisión preventiva por cuatro semanas tras ser acusado de intento de homicidio, tenencia de arma blanca y amenazas de muerte. El ataque, ocurrido el lunes en Belfast, dejó a un hombre de 40 años gravemente herido y desencadenó protestas en la ciudad.
Un tribunal de Belfast dictó este miércoles prisión preventiva por cuatro semanas para Hadi A., de 30 años, ciudadano sudanés acusado de intento de homicidio, tenencia de arma blanca en la vía pública y amenazas de muerte. El ataque ocurrió el lunes por la noche en el norte de Belfast, cuando la víctima, Stephen Ogilvie, de aproximadamente 40 años, fue apuñalada en la cabeza, el cuello y la espalda. Ogilvie perdió el ojo izquierdo y continúa hospitalizado en estado crítico.
Hadi A. compareció ante el Tribunal de Magistrados de Belfast por videoconferencia. El juez Steven Keown denegó la libertad bajo fianza al considerar que los riesgos eran “demasiado grandes”, aceptando la posición de la Policía de que su liberación podría desencadenar más disturbios. El magistrado recordó que se están multiplicando los llamados a provocar altercados y advirtió que quienes participen en actos violentos podrían enfrentar penas de cárcel.
El Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI) descartó que el ataque tenga vínculos con el terrorismo islamista. El jefe policial, Jon Boutcher, informó que el imputado carecía de antecedentes penales locales y no figuraba en bases de datos de seguridad nacional. Hadi A. residía en la zona y obtuvo su permiso de permanencia en el Reino Unido en septiembre de 2023 tras tramitar una solicitud de asilo. Llegó a Belfast en febrero de 2023 en un autobús procedente de Dublín, como parte de un trayecto iniciado en París.
La familia de la víctima emitió un comunicado pidiendo que el caso no sea utilizado para profundizar divisiones sociales. “Tenemos muchos migrantes que hacen una contribución muy valiosa a nuestro país”, señalaron. “No queremos que esta terrible tragedia sea utilizada para dividir a las personas o alimentar la hostilidad”, concluyeron.
Tras difundirse la noticia del ataque, se registraron disturbios nocturnos en Belfast, incluyendo el levantamiento de barricadas y la quema de coches y contenedores. El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó el incidente como “repugnante” y “enfermizo”.
