Un 61 % de los australianos considera a China un socio económico, según el Instituto Lowy, mientras que la confianza en Estados Unidos alcanza su nivel más bajo en 20 años.
Bangkok, 23 jun (EFE).- El 61 % de los australianos ven a China como un socio económico más que como una amenaza a la seguridad, según una encuesta del Instituto Lowy, laboratorio de ideas del país, que muestra un aumento de la confianza en Pekín y un declive de la misma hacia Estados Unidos, aliado del país oceánico.
El estudio anual de opinión sobre la política exterior refleja un giro en la percepción de los australianos, que en 2022 consideraban mayoritariamente (63 %) a Pekín como una amenaza a la seguridad.
Las relaciones entre China y Australia mejoraron tras la llegada al poder en mayo de 2022 del Partido Laborista, liderado por Anthony Albanese, después de verse afectadas por vetos comerciales y una petición para investigar el origen de la covid-19 del anterior Gobierno conservador australiano (2018-2022).
Pekín respondió con la imposición unilateral de altos aranceles a varios productos australianos, como el vino, la cebada, la langosta o la carne de vacuno, entre otros, tasas que se fueron eliminando en los últimos años con Albanese, que sigue en el poder, impulsando nuevas alianzas.
Ahora, los resultados del Instituto Lowy muestran también un crecimiento de la confianza general de los australianos respecto a China, con un 28 % de los encuestados convencidos de que Pekín actúa de forma responsable en el mundo, porcentaje que se reducía al 12 % en 2022.
Sobre Estados Unidos, la confianza ha caído al punto más bajo registrado durante los 20 años de mediciones, con un 31 % de apoyo sobre la actuación de Washington en el mundo. No obstante, aún hay un 73 % que considera muy importante la alianza con Estados Unidos para la seguridad nacional.
Al ser consultados sobre el mandatario estadounidense, Donald Trump, solo el 21 % cree que está haciendo lo correcto en su política exterior, mientras que 59 % desaprueba su política de demandar mayores gastos en defensa a sus aliados, tema que ha afectado a Canberra.
El Aukus —la alianza creada en 2021 por Estados Unidos, Reino Unido y Australia para la seguridad del Indopacífico con vistas a contener a Pekín en la región— ha estado en el centro del debate de la política australiana después de que Trump anunciase una revisión del bloque el año pasado.
Pese a ello, los tres países mantienen una amplia cooperación trilateral en tecnologías de defensa avanzadas, como sistemas submarinos y vigilancia de larga distancia, que Australia generalmente compra a Washington o Londres.
