Un problema doméstico común puede resolverse con una revisión de los tornillos y la correcta alineación del asiento. Se detallan los pasos para mantener la estabilidad sin necesidad de reemplazar el inodoro.
El desplazamiento de la tapa o el asiento del inodoro es un inconveniente que se presenta con frecuencia en los hogares. Aunque en un principio el movimiento puede ser leve, con el tiempo tiende a aumentar, causando incomodidad y potenciales daños en las bisagras o en la fijación del asiento a la taza.
En la mayoría de los casos, la solución no requiere reemplazar el inodoro ni contratar un servicio profesional. El origen del problema suele estar en los elementos de fijación, que se aflojan por el uso cotidiano, o en el desgaste de las piezas de plástico.
Kendall Craig, responsable del área de fontanería de Fox Service Company, explicó a Southern Living que el movimiento se produce porque los sujetadores se aflojan con el uso diario. Además, señaló que los componentes de plástico pueden deteriorarse y que las bisagras de asientos antiguos pueden deformarse o presentar grietas.
Pasos para solucionar el problema
- Revisar los tornillos: levantar las tapas que cubren las bisagras y localizar los tornillos que fijan el asiento a la taza. Según el modelo, el ajuste se realiza desde arriba o desde abajo.
- Centrar el asiento: antes de apretar, alinear el asiento con la taza para evitar inestabilidad.
- Apretar los tornillos: usar destornillador y, si es necesario, pinzas. Ajustar sin ejercer fuerza excesiva para no dañar los componentes.
- Verificar la estabilidad: mover suavemente el asiento para comprobar que no se desplace.
- Usar almohadillas antideslizantes: si el movimiento persiste, colocar almohadillas de goma en la parte inferior para aumentar la fricción.
- Revisar el estado de las piezas: reemplazar tornillos o piezas de plástico gastadas o deformadas.
Un error frecuente es apretar los tornillos en exceso, lo que puede romper las piezas. También se recomienda no postergar la reparación, ya que un asiento flojo puede causar caídas o daños mayores. Si tras el ajuste el problema continúa, puede ser necesario reemplazar el asiento.
