En el programa Ronda de Corresponsales, el periodista Enrique Zattara analizó la controversia por los fondos recibidos por el partido británico y la situación judicial de Tommy Robinson, acusado de intimidar a periodistas.
En una entrevista con Ronda de Corresponsales (RDC), el periodista Enrique Zattara se refirió al escándalo por la financiación del partido Reform UK y a la situación judicial de Tommy Robinson, cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon.
Zattara explicó que Reform UK había ganado protagonismo en las encuestas, pero enfrenta dificultades por el avance de otras fuerzas políticas y la presión de sectores más radicalizados. En ese marco, recordó la donación de cinco millones de libras realizada por el empresario estadounidense de criptomonedas Christopher Harborne para apoyar a Nigel Farage. La operación quedó bajo escrutinio por las normas británicas sobre financiación partidaria y las posibles obligaciones impositivas. “Las cosas siguen ocurriendo”, advirtió Zattara.
El corresponsal señaló que Reform UK había aparecido como una fuerza con posibilidades de llegar al poder, aunque posteriormente perdió impulso frente a la recuperación laborista, el crecimiento del Partido Verde y la competencia de grupos ubicados más a la derecha.
La controversia se profundizó después de que Dan Jukes, uno de los principales asesores de Farage, fuera grabado durante una entrevista encubierta en la que habría revelado detalles sobre el origen y el propósito de los fondos. Tras la difusión de esas declaraciones, el asesor debió renunciar a su cargo dentro del partido. “El caso sigue adelante porque el propio Nigel Farage, sin darse cuenta, fue el que reveló el origen y el destino de esos fondos”, sostuvo el periodista.
En paralelo, Zattara se refirió a la situación judicial de Tommy Robinson. El dirigente enfrenta acusaciones vinculadas con acoso e intimidación, en un caso que incluye denuncias sobre la difusión de domicilios particulares de periodistas en redes sociales. Según relató el corresponsal, dos periodistas británicos y sus familias se vieron obligados a abandonar sus viviendas después de que se difundieran imágenes de sus casas y sus direcciones. Las publicaciones habrían buscado exponerlos ante los seguidores del dirigente, luego de que informaran sobre episodios de violencia relacionados con su entorno político.
Al describir los argumentos de la fiscalía, Zattara citó: “Difundir imágenes de los domicilios en las redes sociales ante millones de seguidores es una actividad táctica intimidatoria propia de un matón”.
El periodista concluyó que, aunque la campaña electoral todavía está lejos, las controversias por la financiación política y las presiones contra la prensa mantienen abierto el debate sobre los límites de la actividad de la ultraderecha en el Reino Unido.
