Leonardo, oriundo de Godoy Cruz, Mendoza, emigró a Estados Unidos en el año 2000. Tras vivir en varios países, se estableció en Alemania, donde formó una familia y desarrolló un negocio de pádel. Actualmente, su esposa e hijos residen en Argentina mientras él divide su tiempo entre ambos países con el objetivo de regresar definitivamente.
Leonardo nació y creció en Godoy Cruz, provincia de Mendoza. A los 15 años comenzó a trabajar mientras cursaba sus estudios secundarios. Tras finalizar la escuela, inició dos carreras universitarias que no completó. El 3 de junio del año 2000, con 21 años, viajó a Nueva Jersey, Estados Unidos, con un pasaje comprado tras vender su auto.
En Estados Unidos trabajó en una estación de servicio y luego se mudó a Houston, donde fue gerente de un bar y agente de bienes raíces. Posteriormente, intentó establecerse en Hawái sin éxito. En Houston conoció a su esposa y nació su primer hijo, Gian. Durante ese período, Leonardo residía en situación migratoria irregular, lo que le impedía salir del país.
En diciembre de 2005 viajó a Mendoza para que su familia conociera a su hijo y se casó formalmente con Sandra. En enero de 2006 se mudaron a Valencia, España. Allí fundó uno de los primeros clubes indoor de pádel de la ciudad, pero no obtuvo los resultados esperados. Tras el nacimiento de su hija Agustina, la familia decidió emigrar a Alemania.
A su llegada a Alemania, alquilaron un departamento pequeño. El propietario les recomendó lugares para buscar trabajo y los ayudó a encontrar otra vivienda. Leonardo consiguió empleo en los almacenes de Amazon. Posteriormente, él y su esposa trabajaron en la industria del metal. En 2015 compraron una casa en Schwabmünchen, en el distrito de Augsburgo, Baviera.
Ese mismo año, Leonardo regresó a Mendoza tras siete años de ausencia. Durante la pandemia continuó desarrollando su proyecto de pádel e inauguró una de las primeras canchas en el sur de Alemania, y luego otra en Schwabmünchen. La ciudad de Augsburgo lo reconoció con un diploma y una medalla por su historia, entregados en el ayuntamiento.
Actualmente, su esposa e hijos residen en Mendoza, mientras Leonardo divide su tiempo entre Alemania y Argentina. Representa a una fábrica de césped en el mercado argentino. Su objetivo es establecerse de forma permanente en Mendoza en los próximos años.
«Alemania es un país espectacular, con gente muy linda y amable. No he sufrido jamás racismo ni malas experiencias, pero no es mi tierra, no es mi lugar», declaró Leonardo. «Mi hijo, que solo había estado un par de veces en Mendoza de visita, me dijo: ‘Papá, las calles están rotas, algunas cosas se ven viejas pero me encanta, me encanta Argentina’. Él se siente argentino, llora conmigo en el Mundial y tenemos las Malvinas tatuadas en el brazo», agregó.
«Emigrar no es para cualquiera, la vida en el exterior no es fácil y hay que sacrificarse mucho para lograr cosas, pero cuando nos vamos no somos conscientes de lo que perdemos, de lo que dejamos atrás. Navidades, cumpleaños, un simple mate por la mañana con tu vieja… o poder acompañar a amigos en momentos difíciles. Es volver a nacer», concluyó.
