El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza en un proyecto integral de restauración de la Casona del Jardín Botánico y de un conjunto de esculturas del predio. Las obras incluyen la recuperación de fachadas, la reorganización de espacios internos y la modernización de los senderos de circulación.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició en enero la restauración integral de la Casona del Jardín Botánico, un proyecto que abarca el interior y el exterior del edificio, con intervenciones en planta baja, planta alta y azotea. Además, se lleva adelante la puesta en valor de un conjunto de esculturas ubicadas en el predio, a cargo del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA).
La Casona fue proyectada por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki, convocado por Domingo Faustino Sarmiento. Su diseño incluye torreones en las cuatro esquinas, que le otorgan un aspecto de castillo inglés. En su interior, la planta baja reunía amplias salas de trabajo y el nivel superior contaba con habitaciones conectadas por grandes arcos.
El edificio tuvo diversos usos a lo largo de su historia. Hasta 1894 funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura y, entre 1894 y 1896, albergó al Museo Histórico Nacional. A fines del siglo XIX, pasó a ser sede de la Dirección de Paseos de la Municipalidad de Buenos Aires, quedando asociado a la figura de Carlos Thays, quien trabajó allí mientras administraba los espacios verdes porteños. No existen registros oficiales que confirmen que Thays haya residido en el edificio.
El 7 de septiembre de 1898 el público accedió por primera vez al Jardín Botánico. Actualmente, la Casona es sede de la Administración del Jardín, que incluye áreas operativas, técnicas, educativas, ambientales y administrativas.
El ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, afirmó: “El patrimonio urbano de Buenos Aires es único en la región: cuidarlo es un desafío enorme y una decisión clara de gestión. La casona es un lujo arquitectónico, en un espacio verde que es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo, y toca a nosotros dejarla en condiciones para las próximas generaciones”.
Las obras de restauración incluyen la recuperación de las fachadas de ladrillo, la histórica escalera y las carpinterías originales. También se incorporó un ascensor interior para mejorar la accesibilidad. Se prevé la reorganización de los usos internos, la adecuación de los baños, la renovación de la iluminación y la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta. Se contempló la creación de espacios comunes de uso abierto y un área destinada a un café.
En paralelo, se realizó la readecuación del sendero principal del Jardín Botánico. El camino, que estaba hecho de granza, fue reemplazado por una superficie estable, continua y segura, compatible con criterios de accesibilidad universal.
En el marco de la política de preservación del patrimonio cultural, el año pasado especialistas del taller MOA restauraron veinte esculturas del predio. Entre las obras intervenidas se encuentran el Canto de la Cosechadora, la Venus, La Bañista, la Loba Romana, los bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto.
Los trabajos de restauración incluyeron limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de piezas faltantes, reintegración cromática y aplicación de tratamientos de protección, según las características de cada obra.
