Una comerciante del distrito del Rímac denunció amenazas y un ataque con explosivo contra su vivienda, tras recibir exigencias de pago de S/30.000 por parte de presuntos grupos criminales.
La extorsión contra pequeños comerciantes continúa en distintos sectores de Lima. Un caso reciente se registró en el distrito del Rímac, donde una vendedora de alitas broaster denunció amenazas constantes y un ataque con explosivo contra su vivienda, ubicada en la zona de Flor de Amancaes, cerca del Club Metropolitano Cápac Yupanqui.
El atentado ocurrió durante la madrugada en una vivienda multifamiliar. Cámaras de seguridad captaron a un sujeto encapuchado que colocó un explosivo en la ventana del inmueble, cerca de la conexión de gas natural. La detonación provocó daños en varias ventanas y partes de la fachada.
La víctima, cuya identidad permanece en reserva por razones de seguridad, obtiene ingresos diarios mediante la venta de pollo broaster cerca de su domicilio. Según testimonios recogidos en la zona, no cuenta con un negocio formal ni grandes recursos económicos.
De acuerdo con las primeras indagaciones, la comerciante recibió amenazas desde hace aproximadamente un mes y medio. Los delincuentes exigieron inicialmente S/50.000 y luego otro grupo criminal pidió S/30.000 adicionales para no atentar contra la víctima ni contra su familia.
Un familiar de la comerciante declaró: “Ya esto viene hace un mes, mes y medio. Ya viene hace mes y medio y con amenazas que paguen un cupo de treinta mil”. Agregó: “Los mensajes se meten con la familia, con los hijos, con el esposo, ¿no? Y que van a actuar. Y entonces piden que paguen treinta mil soles”.
Según el testimonio, la comerciante presentó la denuncia ante las autoridades. Sin embargo, los ataques continuaron. El familiar afirmó que la situación económica de la víctima no le permite afrontar las cantidades exigidas: “Vende alitas broaster, vende esa chicharra. Tiene una hermana de edad que ayuda y ahí pagándole a ella nomás ya gana pa’l día. No es que tengamos mucha plata”.
Las declaraciones mencionaron a dos grupos criminales que operarían en el sector: Los Chucky del Rímac y Los Injertos del Rímac. Según el familiar, ambas bandas aparecieron en distintos momentos del proceso de extorsión: “Fue primero Los Chucky del Rímac y ahora último ha sido Los Injertos del Rímac”. Indicó que una de las bandas buscaba reunirse con la comerciante: “Los Injertos no piden nada, ellos quieren hablar, no sé qué quieren hablar”.
Vecinos informaron movimientos sospechosos cerca de la vivienda durante los últimos días. Uno de ellos señaló que una camioneta permaneció en la zona antes del atentado del sábado.
La vivienda afectada se encuentra a un minuto caminando de la comisaría de Flor de Amancaes. Vecinos solicitaron mayor presencia policial y medidas de seguridad permanentes para comerciantes y familias del sector. Durante la cobertura del caso también se mencionó la preocupación por el acceso de organizaciones criminales a explosivos utilizados en atentados contra negocios y viviendas.
